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Vacunas, política y elecciones

En su origen eran inocentes, ahora se usan también para la política.

Por Alfredo Zurita

En los últimos días se ha polemizado sobre la disponibilidad de vacunas, que el gobierno admite como un problema menor, y la oposición dice que es un problema mayúsculo.

Ningún tema de salud tan interesante para hacer política como las epidemias y por añadidura las vacunas que sirven para controlarlas. Tuvimos la experiencia aquí con la epidemia de dengue de 2009, que se llevó a la ministra de salud, como es usual en las epidemias. Paso también con la ministra nacional en 2009 por la de gripe, y con la de cólera en el 91 en la que rodaron las cabezas de los ministros.

La verdad del milanesa parece ser la siguiente. La gente cada vez se vacuna menos, aquí y en todo el mundo, porque muchas de las enfermedades que controlan ya casi no se ven, (polio, sarampión, etc.), y por tanto el público cree que han desaparecido y por la acción de los grupos anti vacunas, que magnifican los problemas de las vacunas, o directamente los inventan.

Desde siempre el gobierno compra para vacunar al 100 % de la población, pero sobran, y como la política ahorra es ahorrar el ministerio nacional, responsable de comprarlas, compró menos desde el año pasado, y sumado esto a problemas de distribución creó faltantes de varias vacunas en casi todas las provincias, oficialistas y opositoras, desde el año pasado.

La oposición dice que esto forma parte de las políticas de ajuste del FMI, en tanto que el gobierno aduce que se trató de problemas administrativos con la Organización Panamericana de la Salud, que es quien compra por cuenta del gobierno la mayoría de las vacunas, y laboratorios que especulan, aunque reconoce haber comprado menos, en algunos casos menos Sabin para la poliomielitis porque ahora se usa otra vacuna.

Decir que forman parte del ajuste del FMI parece poco creíble, porque al mismo tiempo el ministerio gastó una suma equivalente a todas las vacunas necesarias en comprar un medicamento muy costoso, de eficacia dudosa, que solo beneficia a unos pocos cientos de niños, pero sobre el que había una intensa campaña mediática, y también compró la cantidad necesaria de vacuna antigripal, una de las menos interesantes, pero costosa y la más publicitada desde la pandemia del 2009.

En síntesis, creo que tanto el gobierno como la oposición usan el tema de las vacunas con fines electorales, lo cual no me parece ético, aunque seguramente no lo será para quienes piensan que el fin justifica los medios.

No es posible despolitizar totalmente la medicina, el tema del aborto lo prueba, pero el recambio continuo de funcionarios cada vez que cambia un gobierno para poner tropa propia no favorece la credibilidad en las instituciones, ni su eficiencia de gestión, porque los que llegan generalmente no tienen experiencia, y cuando la adquieren son reemplazados.

Agreguemos a esto el juego de las empresas en cooptar funcionarios, o ex funcionarios para influir en decisiones de compra de medicamentos y vacunas, y aunque vengo siguiendo el tema desde hace varios días recién se me terminó de aclarar anoche por una entrevista al Dr. Eduardo López, jefe de infectologia de uno de los hospitales pediátricos de Buenos Aires, que integra la cúpula de la Comisión Nacional Asesora de Vacunaciones, entidad que nuclea a las entidades científicas vinculadas a vacunas, e incluye legisladores.

En una entrevista anterior el Dr. López comentó su decisión de cerrar su consulta privada, para dedicarse íntegramente al hospital, por aquello del conflicto en servir a dos señores de los que habla la Biblia, y el periodista le preguntó entonces como hace para vivir, a lo cual respondió que recibió una herencia de sus padres que le permite hacerlo, cosa que no pueden hacer otros integrantes de la mencionada comisión, ligados al negocio de las vacunas de diversas formas, y/o a la política, cosa que también trajo problemas en el control de la pandemia de gripe de 2009 cuando se supo que varios de los miembros de la comisión asesora de la Organización Mundial de la Salud eran al mismo tiempo empleados o asesores de las empresas que fabricaban la vacuna antigripal.

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