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Universidad de Córdoba, haciendo historia

La primera universidad del país, donde nació la Reforma, y hoy la democracia.

Hoy habrá elecciones directas de rector en la Universidad Nacional de Córdoba, UNC, por primera vez en sus 405 años de existencia. Los 245.000 docentes, no docentes y alumnos deberán optar por alguno de los tres candidatos, mediante un sistema de voto ponderado, para evitar que los alumnos, los más numerosos, opten por el que haga más promesas, como suele ocurrir en las elecciones comunes donde vota el pueblo llano. También los futuros doctores suelen prestar oídos a la retórica electoral, donde se entrenan los futuros políticos nacionales y provinciales.

La prensa cordobesa especula con que esta elección terminará con las “roscas” de la Asamblea Universitaria, la forma de elección indirecta en que aún se usa en las grandes universidades nacionales del país, y que permite saber con mucha anticipación quien será electo, en la medida que los candidatos van “arreglando” con los decanos de las facultades, ligados a su vez a las corporaciones profesionales en el caso de las profesiones liberales, y a los partidos políticos provinciales y nacionales en todos los casos actualmente, por razones diversas.

Se dice que la insólita intervención de la provincia de Corrientes en el año 2000, en la que el interventor trajo mil comprovincianos, obligando a crear vuelos de fin de semana entre Corrientes y Córdoba, salvó a la UNC de ser invadida por los funcionarios del gobierno que había perdido las elecciones, incluyendo al gobernador que vino como interventor. Un uso como aguantadero para época de vacas flacas, aunque como la mayoría de los salarios son bajos, algunos están por la obra social.

En cierta oportunidad conversaba con el decano de la carrera de medicina de la Universidad de San Marcos, en Lima, Perú, la primera de América, y el funcionario se disculpó para atender un llamado telefónico, lo que me permitió ver que a mi lado, en un pequeño cuadrito en la pared se exhibía un memorándum ológrafo del Gral. San Martin, requiriendo al rector, someter a juramento de fidelidad a la causa de la independencia a docentes y alumnos, e informarle de quienes se negaran a hacerlo, lo cual muestra la importancia que desde antiguo se dio al control político de estas instituciones, que previsoramente fueron colocadas bajo dependencia religiosa, los jesuitas en el caso de Córdoba, de modo de asegurar el control de herejías. El medico Harvey, descubridor de la circulación de la sangre, fue expulsado de su universidad, porque su descubrimiento no estaba en la Biblia, y aunque novelado por Andahazy, el médico Colon corrió riesgo de ir a la hoguera por haber descubierto el clítoris, que la Inquisición consideró demoniaco, y supongo también otras religiones que lo extirpan.

En El Salvador, el gobierno pidió en los 60 a los jesuitas crear una universidad para contrarrestar a la universidad nacional, que había caído bajo control de la guerrilla. Los jesuitas aceptaron, pero el remedio resultó peor que la enfermedad, porque mandaron a un vasco como rector, filósofo jesuita, que empezó a escribir sobre la realidad del país, al extremo que el ejército lo asesinó, junto con sus principales colaboradores, causando tal escándalo internacional que la presión internacional obligo a terminar con la guerra civil, y disolver las FFAA y la policía. Un general de El Salvador ha sido extraditado días pasados a España, donde se lo juzgará como autor ideológico del crimen, donde también el ejército asesinó a un obispo, ya beatificado por el Papa Francisco como mártir.

Supongo por idénticas razones el presidente de Brasil anuncia que desactivará las carreras de filosofía y sociales, y destinará los recursos a carreras más útiles, como medicina, veterinaria o ingeniería, donde no se discute tanto de ideologías, aunque nunca se sabe.

Del mismo modo que en muchas situaciones provinciales y nacionales está prohibida la re-re indefinida, en algunas universidades ocurre lo mismo, y el hombre fuerte debe colocar un muleto por 4 años para volver después, aunque no es raro que este muleto muerda la mano del amo. “En la facultad hay una mafia que pone y saca decanos, y yo lo sé bien porque ellos me pusieron a mí”, declaraba uno indignado a la prensa de su ciudad, en algún país que no recuerdo.

Recordemos también que las roscas de la Organización Mundial de la Salud para designar director, terminaron hace dos años cuando el nuevo director fue electo, por primera vez en su historia por voto directo de todos los países, en vez de ser electo por los que ponen las cuotas más altas, y lógicamente creen tener derecho a ello.

Como lo señalan muchos informes de evaluación de las universidades nacionales las mismas no son realmente universidades, sino “federaciones” de facultades, donde el único momento universitario es cuando se reparte el presupuesto, al decir de un ex rector de la UBA.

Esta forma de organización universitaria, por facultades, viene desde el medioevo, y prolonga las corporaciones medioevales de artesanos, que eran quienes otorgaban el derecho a ejercer una profesión, luego de un tiempo de aprendizaje con un maestro, quien cobraba por ello, y en los países desarrollados ha sido substituida por una organización de departamentos, que crea puentes entre carreras, y controla el corporativismo, de modo que por ejemplo en vez de tener una cátedra de estadística o anatomía cada carrera que necesitan esta disciplina existe un solo departamento para toda la universidad que enseña esas disciplinas. Claro que la contracara es que hay menos cargos de profesor.

Las últimas universidades nacionales creadas en los 50, la UNNE y la UNS nacieron con esta organización, que la UNS conserva, pero la UNNE abandonó prontamente.

Este manejo feudal de las universidades se prolonga al interior de la misma, y la cátedra “feudo” es su expresión, al extremo que en mi época de estudiante en la UNC algunas cátedras eran más conocidas por el apellido de la familia que la ocupaba desde tiempos históricos, que por el de la materia. El actual profesor titular la había heredado del padre, y este de su abuelo, etc. Todo por concurso, claro, y espero que nadie haga un estudio en el futuro de los jurados de concursos universitarios, porque encontrará muchas sorpresas.

Pero ahora las universidades son algo muy diferente a las de mi juventud, y son más bien empresas de posgrados, que los venden a una plétora de profesionales, que buscan algo que los diferencie en mercados saturados. Esta oferta de posgrados ofrece ahora miles de títulos que a su vez quienes los obtengan trataran de ocupar nichos de mercado exclusivos para sus poseedores, y basta recorrer las páginas del Consejo Interuniversitario para ver la cantidad de conflictos que generan las superposiciones de competencias.

Aunque ahora es de buen tono maldecir al Dr. Menem por la ley universitaria que permitió la privatización de la educación superior, según los acuerdos de la Organización Mundial de Comercio, es bueno recordar que el proyecto de esa ley preveía elección directa de rectores y decanos en todas las universidades nacionales, algo que los legisladores cambiaron por opcional, para permitirles negociar, de modo que en los 25 años transcurridos ninguna universidad grande opto por elección directa, y continuó con lo que la prensa cordobesa llama “rosca”. También que en 25 años aun los legisladores han encontrado tiempo para sacar una nueva ley, ni de educación universitaria, ni de salud, por más prioritarias que sean en el discurso.

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