Salud | Argentina

Tucumán. 91 % de cesáreas

Con 91 % de cesáreas la medicina privada tucumana ocupa el podio nacional.

Por Alfredo Zurita

En el fin de esta semana del parto respetado, nada parece hacer pensar que la tendencia de cesáreas en el país, que alarma a la OMS, vaya a decrecer, y solo la menor tasa de cesáreas en los hospitales públicos, de todas maneras altas, reduce el promedio nacional.

Junto con Brasil y México, Argentina triplica los porcentajes recomendados por los organismos internacionales, y dejando muy atrás a los países desarrollados, que tienen tasas mucho más bajas, aún en los Estados Unidos, un país donde se recurre al bisturí con más frecuencia que en los demás países desarrollados.

Por cientos de miles de años los humanos nacimos sin mucha ayuda externa, del mismo modo que los demás mamíferos lo hacen, y aun podríamos seguir haciéndolo como lo prueban los partos atendidos por policías. En todo caso se ayudaban entre mujeres. Pero había un riesgo, algunos partos se complicaban, y 1 parturienta moría cada 200, lo cual atrajo el interés médico, que inventó la cesárea hace siglos, con el inconveniente de que la mujer también podía morir por la cesárea. Progresivamente el riesgo de muerte por cesárea bajo, y ahora vemos como de más en más los chicos nacen por cesárea, pensando que el riesgo de morir por cesárea es cero.

Esto resuelve un problema cultural, vivimos en una civilización tecnológica, donde todo depende de expertos, pero los chicos se hacen y pueden nacer sin mucha intervención tecnológica, como lo describí en los párrafos anteriores, y aun lo siguen haciendo los hijos de los animales, aunque ahora muchas mujeres creen que todo es muy arriesgado sin varios expertos que se ocupen del asunto, y la que puede pagar espera o planea cesárea, y si en la medicina privada tucumana aún nacen 9 % de chicos por cesárea, es porque algunos nacen tan rápido, que no dan tiempo de llevar sus madres al quirófano. Lo mismo pasa con las prepagas Vip, que no llegan al 100 % por más esfuerzos que hagan.

En los países desarrollados se tiene mucho respeto por la ciencia, y como las investigaciones han mostrado los daños que producen los excesos de intervenciones sobre el embarazo y el parto, las cifras son menores, 15-20 %, pero este respeto es mucho menor en el tercer mundo, las cesáreas son muy comunes allí, liderando en América, República Dominicana, país pobre donde la cesárea no se escatima, aun para las mujeres pobres, que en muchas zonas rurales de Argentina, faltan para las mujeres pobres, produciendo muertes.

Una parte del problema podría tener causas económicas, una cesárea rinde a la clínica más que un parto normal, pero creo más importante es el temor al juicio de mala praxis, por no haber hecho cesárea, y aunque se puede dañar por hacerla, eso parecerá siempre más disculpable, por razones culturales

Un juicio por jurados reciente, en Mendoza, en el que el juez absolvió a una mujer imputada de haber matado a su marido, porque el jurado no se puso de acuerdo, ilustra el problema.

En caso de duda por delito se espera que la duda beneficie al acusado, siendo preferible liberar culpables, para no encerrar inocentes. En medicina el caso es inverso, por expectativa social, y porque se cree que el daño eventual es cero, aunque no lo es, y se evidencia en grandes series de casos.

Hay de todos modos una esperanza que esto se revierta, del mismo modo que la lactancia materna fue abandonada, y volvió de la mano de las clases sociales altas, las que ahora están volviendo al parto natural, a domicilio, la forma en que nací yo, hace 75 años.

Un proyecto de ley, que como tantos otros, duerme en el Congreso, actualizaría la ley de ejercicio de la medicina, de modo de dar más espacio a las parteras, reducidas ahora a auxiliares de la medicina, y el Plan Nacional de Maternidades Seguras prevé que los médicos se reserven para los partos complicados, en tanto que los normales queden en manos de parteras.

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