Sociedad |

Trafico de huesos humanos

Un mercado donde el precio depende de la oferta y la demanda.

Por Alfredo Zurita

En toda ciudad donde exista una carrera de medicina habrá tráfico de huesos humanos, siendo los vendedores empleados de cementerios, y los compradores estudiantes de medicina, de modo que el robo de huesos humanos ocurrido en el cementerio de Sáenz Peña no debería sorprender a nadie, de no ser porque alguno de los responsables de la carrera, aclaró al iniciarse la misma, que la población no debería temer robos en los cementerios porque la anatomía se enseñaría mediante hologramas.

Anatomía es clásicamente la materia inicial y más larga de la carrera de medicina, usada clásicamente como filtro de ingreso, pues su utilidad para el médico general es muy reducida, y el especialista solo debe conocer la del órgano o parte del cuerpo que le corresponde, de allí que en las carreras de medicina modernas se reduce a un mínimo, pero en Argentina aun es larga, de allí que sea la materia que el estudiante novato ataca con más vigor, y como comienza con el estudio del esqueleto la demanda de huesos es lógica, puesto que aunque existen réplicas de plástico, las buenas son muy costosas.

India es gran proveedor de esqueletos humanos para los países desarrollados, pues allí abundan los pobres, y ellos pueden vender su esqueleto, en forma anticipada, a firmas que se ocupan de recoger el cuerpo a la muerte, y preparar el esqueleto para exportación, ahorrando de este modo a la familia el costo del funeral. En general los hindúes venden el esqueleto para pagar la dote de la hija, una costumbre prohibida por la ley, pero socialmente vigente.

Por otra parte los huesos parecen tener un valor simbólico superior a las partes blandas del cuerpo, de allí que se conservan con especial cuidado en caso de héroes o santos, siendo el embalsamamiento algo aún raro, salvo casos especiales como los egipcios, y por otra parte la muerte se representa con un esqueleto armado de guadaña.

En mi propia carrera en Córdoba, los huesos provenían de uno de los dos cementerios de la ciudad, el ubicado en la zona pobre, pues son los pobres, como es también lógico, los que proporcionan los cadáveres para que los estudiantes aprendan el resto del cuerpo, y cuando están aún vivos pero enfermos, los que se usan para la enseñanza, aunque ahora mucha de la práctica se hace con robots para evitar quejas.

De allí que aunque las reglamentaciones dicen que un médico al recibir el titulo debe estar capacitado para atender partos normales, toda su experiencia en el tema será haber observado como un docente los hace, o haberlos hecho en robots.

Se llaman osarios, las fosas existentes en todos los cementerios, donde se depositan los huesos de los cadáveres cuya familia olvida de pagar el impuesto municipal, y existen en muchas partes del mundo impresionantes catacumbas con millones de huesos apilados prolijamente, y los huesos de nuestros antepasados hace milenios han dado muchas pistas sobre la evolución humana, tipos de armas usadas en las guerras y gracias a los cráneos sabemos que los egipcios y los incas sabían trepanar cráneos como tratamiento médico. Como la cremación se generaliza no sé si los científicos del futuro podrán hacer lo mismo con nuestros huesos, y es probable que en el futuro se recupere el calcio que contienen como ya se hace con el cobalto y titanio de las prótesis, pues son metales demasiado costosos para desperdiciarlos.

En fin, como dice el Evangelio, todo se volverá polvo, y al preguntar que encontraban cuando abrían tumbas en las catacumbas romanas, y el sacerdote que me guiaba vio mi cara de extrañeza al decirme que solo un poco de polvo, y agrego que habían pasado 2.000 años, y solo cabía esperar eso.

Objete entonces la conservación de cadáveres que se hace en Occidente, quizás por la resurrección, lo que entre otros detalles impidió la cremación del cadáver de Eva Perón, pues los militares golpistas dijeron su religión se los prohibía. El cura me respondió que a los fines de la resurrección los cadáveres no eran necesarios, Dios los haría del polvo, incluyendo el esqueleto, como hizo a Adán.

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