País | Gendarmería Nacional

Tiene 91 años y vivía esclavizado en un campo de Santa Fe

Le pagaban apenas 200 pesos, y hacía 12 años que era obligado a trabajar en esas condiciones.

Un llamado anónimo y una denuncia realizada por la Unión Argentina de Trabajadores Rurales y Estibadores (Uatre), impulsó un operativo de Gendarmería que terminó con el rescate de un anciano de 91 años que vivía en condiciones infrahumanas, en un campo sobre la ruta 8, a 20 kilómetros de la localidad santafesina de Venado Tuerto.

Según se desprende de la investigación que salió a la luz en las últimas horas, el hombre vivía en una tapera con un piso de tierra y paredes de ladrillos, sin muebles, ni baño. Tenía apenas una cama, una cajonera de madera y baldes que cumplían distintas funciones.

Trabajaba doce horas en tareas de cría ovina y avícola desde aproximadamente el año 2007 y su sueldo era de 200 pesos al mes.

Según contó la víctima ante la justicia, el dueño del campo, identificado con las iniciales P.J.R., lo llevaba hasta Venado Tuerto para que cobrara su jubilación, pero luego se quedaba con su dinero.

Un llamado anónimo comenzó a mover los engranajes que tuvieron como último acto un allanamiento el viernes pasado.

El 18 de febrero el delegado de Uatre en Venado Tuerto, Juan Flagerthy, junto a un equipo del Registro Nacional Trabajadores Rurales y Estibadores (Renatre), se hicieron presentes en el lugar y hablaron con el peón y el dueño del campo, que señaló: "Él no cobra sueldo, si ya tiene la jubilación para qué le voy a pagar".

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A principios de este mes el juez federal de Rosario, Carlos Vera Barros, trasladó el oficio al fiscal federal Javier Arzubi Calvo que ordenó a la Gendarmería Nacional Argentina (GNA) que realizara durante dos días tareas de inteligencia para constatar la explotación laboral.

Tras los trabajos de Gendarmería, el juez Vera Barros resolvió el viernes pasado un allanamiento en el que fue rescatada la víctima. Lo encontraron solo en el interior de la casa en la que sobrevivía. La fiscalía tuvo que comprarle ropa y zapatillas.

Mientras el peón se encuentra en un hospital local,el propietario del predio, aguarda en libertad la citación de la justicia.

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