Política |

Sobre el izamiento de la bandera cubana

Por Marcela Acuña

Mucho se habló de la bandera cubana desplegada en el barrio Emerenciano, en el marco del mes de recordación del nacimiento de Ernesto Guevara. Se viralizó a tal punto, que el país comenzó a hablar del hecho.

Indignada la derecha salió a cruzar un acto simbólico donde la figura del Che y el Socialismo comenzaron a tener voz; colores; caras; sonidos. Lo humano empezaba a hacerse Che en un acto donde no sólo lo recordábamos sino, por sobre todo, reivindicábamos sus ideas socialistas y el sueño de Latinoamérica Unida.

Bajo la excusa de protocolos; simbologías de leyes del año 1850; donde ni siquiera todavía se sancionaba nuestra Constitución (1853); desde policías de las fuerzas de seguridad que disfrutan de esta democracia y pasaron a tener un medio de comunicación, a macristas de todas las calañas pusieron el grito en el cielo, a tal punto, que su grito llegó a nuestra Cámara de Diputados de la provincia, que despertaron de su letargo y dieron una expresión de rechazo al izamiento de una bandera cubana.

Hasta eso logró el Che, que trabajen nuestros diputados de los cuales ninguno levantó su voz para recordar que Cuba tiene cero desnutrición y el mejor sistema educativo, y también en materia de salud. Seguramente y más de uno fueron a curarse o mandaron familiares en materia de enfermedades que aquí no tienen solución, pero nada importa ni vale el menor análisis. Cuando el sistema capitalista está en riesgo rápidamente salen a defenderlo, sino cómo vivirían ellos.

Una gran vergüenza en los barrios, la gente se muere de hambre; y ellos no hacen una mínima declaración al respecto; no les interesa el trabajo descomunal territorial que despliega la Escuela Pública de Gestión Social N° 2 Barrio Emerenciano, dando no sólo posibilidades de estudiar a miles de personas excluidas de la modalidad tradicional sino que también da desayuno; almuerzo y merienda, como asistencia en materia de salud, a niños y niñas que son tirados al abandono por estos mismos diputados que se ocupan de un simbolismo válido, como es el despliegue de una bandera cubana de una patria hermana.

Molesta Cuba; da envidia a nuestros ineptos representantes; molesta el Socialismo real hecho práctica; molesta el barrio Emerenciano; molesta esa combinación de Emerenciano piquetero ; constructor; coordinador con una excesiva matrícula; a comparación de otros establecimientos educativos que están vacíos; molesta la construcción en todos los frentes mostrando diariamente que se puede; y a esa molestia se agrega la identidad socialista o comunista de un dirigente que ya es político y que sigue creciendo cada vez más. Ya todo da igual, planteos de forma para dejar firme constancia que hay que seguir la línea histórica de juzgar lo que no se conoce y si se conoce y tiene ideas de izquierda mucho peor.

La milicada disfrazada de diferentes maneras saltó; y la visita de Juan Martín Guevara, hermano de Ernesto Che Guevara, se convirtió en un episodio nacional. El Che revivía en esa bandera cubana y los miedos de la pequeña burguesía aparecieron, como también la defensa de un hecho que no por casualidad ocurrió en Chaco y por sobre todo en el barrio Emerenciano.

Recuerdo un episodio en la película “La noche de los lápices” cuando una madre recorría las comisarías y buscaba a su hija. En un momento un comisario le dijo “su hija no es argentina es marxista (catalogándola de subversiva), y ella contestó: es argentina y más argentina que usted! Es la respuesta que le dejo a muchos que, todavía a pesar de tantos años, siguen queriendo exterminar las ideas de liberación de nuestra patria.

Hasta la victoria. Por una Latinoamérica unida.

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