Sociedad |

Sobre el desalojo de Rosana López en medio de la lluvia

La verdad que no sólo siento tristeza en mi corazón sino que lo sucedido hoy con el feroz desalojo a una madre soltera con sus hijos en plena tormenta, me hizo ver lo peor de la clase política. No ver al ser humano como tal, no es de líderes políticos, no es de líderes políticos cagarse en el dolor de personas indefensas que son las que en definitiva le dan el voto, no es de líderes políticos hablar bien para la tribuna, sacarse fotos con la gente llenándose la boca hablando del campo popular y por otro lado permitir que desalojen ferozmente a una madre con dos hijos menores.

¿Qué lo diferencia de Macri a ese líder político? Y seguramente se enojaron los coquistas o chupamedias,  de Jorge Milton Capitanich, a quien hago referencia cuando digo líder político. Solo hubiese bastado un acercamiento a Rosana López, una charla, y gestión para regularizar el inmueble, preocupación real por la situación de Rosana López, desde un municipio que lleva décadas sin preocuparse por los pobres y que muchos creyeron que eso se había terminado con la llegada de otro color político en la gestión municipal.

Destino de pobres el que hoy le tocó a Rosana López y sus hijos, pocas veces sentí el frío de la llegada de la tormenta como hoy, donde un batallón de policías se preparaba para reprimir a mujeres que fuimos a auxiliar a Rosana López. No era frío, seguramente era bronca, impotencia, de una sociedad que está gobernada por gente hipócrita.

Mientras como podíamos sacábamos las cosas que con tanto esfuerzo y días de trabajo le costó a Rosana a la calle, desesperadas por plásticos para cubrir lo que se podía, ante tanto dolor, pensaba ¿Qué nos diferencia de Macri?  La gente que dice ser diferente a un gobierno macrista y que se enoja con las medidas que toma no es tangencialmente igual a Macri. Intentaba en mi cabeza mientras sacábamos los muebles y roperitos de los niños, ver en qué se diferencian los que hoy están en el municipio y los que se fueron,  y por supuesto la realidad me mostraba que no eran diferentes.

Mientras los vecinos del lugar con llanto en los ojos traían plásticos, nos ofrecían su casa para que la tormenta no termine de fundir las pocas cosas de Rosana. Todos solidarios, había tristeza y un reconocimiento fuerte hacia Rosana de buena vecina.

Rosana eventualmente ahora fue al barrio Emerenciano, si no estábamos estaría en la calle sola, con sus hijos.  Con la organización socialista pudimos darle una tregua a su situación de abandono del estado y víctima de políticas neoliberales donde el ser humano es lo que menos importa y lo que prevalece es el negocio inmobiliario.

Mucho se habla de Emerenciano, de nosotras, Mujeres al Frente, pero fuimos y seguiremos siendo una organización profundamente humana, trabajadora, y sobre todo solidaria.  No era función nuestra solucionar la situación de injusticia de Rosana López, es obligatoria galpón moral y objetiva del Estado, del municipio en este caso, comprador comprobado del bien inmueble en cuestión.

La decisión de desalojo vino de la mano de la compra impune del bien con Rosana López y sus hijos adentro. 

El municipio lo hizo a Rosana López y su familia le quedó el dolor y la desolación. 

Memoria en este 2019 que se viene.

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