Sociedad |

Sobre Angelina Cáceres

Por Marcela Acuña

Angelina Cáceres hoy cumpliría 15 años. Fue encontrada hace también un año asesinada en un escampado en la ciudad de Resistencia, Chaco. Su padre Daniel Cáceres quiso recordarla con una placa y un sillón rojo, ubicado en el Tiro Federal, un gran espacio recreativo ubicado en la zona de más aglutinación de familias humildes del Gran Resistencia.

Aproximadamente, a las 17.30, en este 25 de febrero, la llovizna daba su aparición como siempre fue con Angelina. La recordamos en ese mes del niño que con Mujeres al Frente del Movimiento Socialistas Unidos Emerenciano organizamos en las diferentes barriadas donde don Cáceres gentilmente ofreció su casa. También llovía y mucho.

Lo mismo marchó el chocolate la fiesta y de a poco los niños/as del barrio Juan Bautista Alberdi comenzaron aparecer y empezó la fiesta con lluvia, con Angelina que disfrutaba como toda niña junto a los demás.

También llovía cuando nos movilizamos después del 25 de diciembre del 2018 pidiendo que busquen a la niña; llovía; nadie en las calles de Resistencia, solo nosotros y Don Cáceres.

Siempre la lluvia presente mojándonos o quizás mostrándonos lo que muchos nos quieren ver o de lo que mucho se habla y poco se hace; la justicia, la verdadera, la que llega a tiempo para no llorar muertes o desapariciones.

Hoy nuevamente más sutil pero estaba presente.

¿Los ángeles lloran? Me preguntaba mientras escuchaba las palabras de Don Cáceres; o ¿Son las ánimas que claman verdad y justicia de alguna manera expresando su pesar por la hipocresía y el olvido de los humanos que cada vez nos transformamos más en bestias sectarias y olvidamos de dónde venimos y hacia dónde vamos?

Sentía la lluvia; los Mayas creían que la lluvia era una acción divina de los dioses. Y los Incas, entre los siglos XII y XV, adoraban a dioses vinculados directamente con la naturaleza.

Existía una hija del trueno con grandes responsabilidades en la comunidad. Tenía que haber nacido en un día de rayos y truenos, y designaba a su sucesora el día que coincidía el nacimiento de una niña con una tormenta. De seguro esa niña sería como Angelina que nació y sucumbió violentamente sin cumplir sus 15 años tan ansiados por las adolescentes.

Veía en los ojos de Don Cáceres el dolor indescifrable. El dolor más insufrible es el que no tiene respuestas, el que deja una herida sin curar, un daño sin explicaciones. Su rostro eran gritos de angustia que sigue atravesando exigiendo respuestas a una justicia que lo ignora como a tantos familiares que hasta hoy siguen luchando por respuestas, ante un silencio terrenal y sepulcral.

Angelina apareció en una bolsa; sus huesitos; después de semanas de buscarla. Elvis no apareció, hace dos años lo buscan sus familiares y así muchas personas dentro de un sistema que aparentemente es democrático, pero que permite que las personas desaparezcan o sean asesinadas y no se tenga juicio alguno, al menos para calmar el dolor de aquellos que siguen llorando por sus ausencias.

Este miércoles 26 de febrero estaremos desde las 9, en el Mástil Mayor, frente al banco Nación; como siempre estuvimos junto a Daniel Cáceres para acompañarlo al Superior Tribunal de Justicia junto a otros familiares de casos similares para exigir respuestas, pero sobre todo para acompañar a personas que sufren y que mañana podemos ser nosotros los que estemos en ese lugar.

Solidariamente.

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