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Revelan el tesoro del galeón "San José" hundido en Colombia

Una firma suiza reveló que el barco tiene 600 metros cúbicos de carga de oro, plata y joyas.

A unos 600 metros de profundidad, frente a las costas de Cartagena de Indias, en Colombia, yace uno de los mayores tesoros subacuáticos del mundo y una parte destacada de la historia de España y Colombia.

Se trata del galeón San José, de 40,9 metros de eslora, hundido en la batalla de Barú por la flota británica del comodoro inglés Charles Wagner.

El San José, que terminaba de cargar riquezas del Virreinato del Perú en la feria de Portobelo, Panamá, se enfrentó el 8 de junio de 1708, sobre las 19.30, al buque insignia de la flota británica, el Expedition.

Tras la batalla entre ambos navíos, se produjo una tremenda explosión en la nave española, que desapareció bajo las aguas en pocos minutos.

Nadie conoce con seguridad la carga que transportaba el San José, ya que lo declarado ante la Corona rondaba el medio millón de pesos de oro, pero la tripulación portaba una cantidad muy superior oculta en diferentes partes del barco: desde la bodega al interior de los cañones para evitar los impuestos reales. Por ejemplo, en el Nuestra Señora de la Pura y Limpia Concepción, hundido en la actual República Dominicana en 1621, los arqueólogos descubrieron un inusitado número de vasijas, lo que llamó su atención.

El contrabando, descubrieron, no consistía en estas humildes piezas cerámicas, sino en sus tapones. Estos habían sido forrados de cuero para ocultar que habían sido fabricados con plata. Por eso, algunos expertos hablan de que el San José pudo trasladar cuatro, seis y ocho millones de dorados pesos; es decir, unas 200 toneladas de oro, plata y joyas.

El Gobierno colombiano firmó en 2015 un acuerdo con la empresa Maritime Archaeology Consultans (MAC) para extraer el tesoro. La firma se quedaría con el 50% de lo encontrado, después de invertir 60 millones de dólares. Estos son los resultados de la investigación que la sociedad —de capital inglés, aunque no se conoce sus accionistas en forma exacto— presentó al gobierno de Iván Duque que el próximo mes hará público si mantiene el contrato con MAC o, por el contrario, decide extraer la nave con medios propios.

El Gobierno español, en marzo pasado, ofreció su ayuda desinteresada a las autoridades colombianas para sacar el galeón. España, según fuentes del Ministerio de Asuntos Exteriores, solo pretende honrar “el cementerio de los marinos españoles” muertos durante la batalla. Según los datos de MAC, en el San José viajaban cerca de 400 militares y un máximo de 160 civiles.

Además, la firma suiza introdujo dos robots submarinos —equipados con cámaras, avanzados sistema de búsqueda y dos cajas con tapas de cierre automática— para extraer información y tomar muestras del yacimiento.

Los estudios de los expertos de MAC determinaron que, tras la explosión interna del navío, el trinquete y la proa se separaron del resto del galeón. A continuación, la quilla y la sobrequilla se fracturaron. “Como consecuencia del peso y la velocidad del hundimiento, el casco perforó el fondo, ya que el 96,2% está formado por lodo”, se lee en el informe al que tuvo acceso El País. Así, se hundió seis metros en la superficie marina y quedó escorado a 4,76º. A pesar de la tremenda detonación, el pecio mantiene el 90% de la carga original, unos 600 metros cúbicos de riquezas. De estos, unos 400 quedan por encima del lecho, mientras que el resto, unos 200, lo hacen por debajo.

¿Y qué descubrieron los sofisticados robots submarinos ROV? Establecieron que el yacimiento ocupa 1.074 metros cuadrados, sobre el que se realizaron 7807 imágenes de alta resolución. En estas fotografías se observan 22 cañones de bronce de la Real Fábrica de Sevilla diseñados por la familia holandesa Habet, centenares de piezas de cerámica española, lingotes, barras, discos y oro en polvo, así como un número incontable de escudos de oro esparcidos, principalmente, por la popa y babor.

Además, siempre según los informes de MAC, se detectaron botellas holandesas con ginebra, miles de reales de plata —fueron transportados en decenas de cajas con capacidad cada una para unas 8000 monedas—, numerosas jeringas de plata para enema, centenares de tazas de porcelana china del periodo K'han Hsi, (1654-1722) —de contrabando, porque no se podían comercializar desde Perú— y un ancla semienterrada, de las siete que llevaba la nave.

Si el gobierno colombiano actual decide romper el contrato que firmó el anterior presidente José Manuel Santos, deberá indemnizar a los inversores anglosuizos con siete millones de dólares. España, mientras, espera. Hacen falta algo más de 100 millones de dólares para extraer la nave.

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