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Reforma agraria: Lugo también quiso cubanizar el Paraguay pero fracasó

Por Vidal Mario

El dirigente social kirchnerista Juan Grabois, líder de la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular (CTEP), propuso “avanzar con una reforma agraria” en caso que el Frente de Todos gane las próximas elecciones.

La singular propuesta, que sorprendió a propios y extraños, remonta a un proyecto similar que tuvo por escenario a la República del Paraguay, no hace muchos años.

Esta historia, no conocida en Argentina, comenzó el 20 de abril de 2008 cuando por primera vez en la historia paraguaya la izquierda llegó al poder de la mano del ex obispo Fernando Lugo, identificado con la Teología de la Liberación.

Alejado de los púlpitos y con la ambición puesta en la Presidencia, el 14 de marzo de 2006 había creado una organización denominada Resistencia Ciudadana, base de la Alianza Patriótica para el Cambio (APC), que lo llevó al poder.

Su gobierno se inclinó hacia el Bloque Regional de Poder (BRP), integración económica y política de los Estados progresistas de la región, y con el Bloque Regional de Poder Popular (BRPP), dedicado a la coordinación continental de movimientos sociales identificados con un “nuevo proyecto histórico”.

En estos bloques, así como en la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), era visible la mano del presidente venezolano Hugo Chávez, quien remitía abundantes dólares a Cuba y a sus otros aliados de la región.

Por ejemplo, en Argentina, en agosto de 2007 una remesa secreta de 800.000 dólares que traía el venezolano Antonini Wilson fue descubierta en Buenos Aires.

El dinero era para financiar la campaña de la candidata presidencial Cristina Kirchner.

REFORMA AGRARIA A LA CUBANA

En su campaña electoral, Lugo había prometido encarar una reforma agraria a fondo en el país.

Pero a siete meses de asumir no había dado aún un paso al respecto, situación que impacientó a la organización marxista-leninista Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP).

No lo había acompañado en su campaña electoral, pero tampoco lo consideraba enemigo. Esto cambió el 19 de noviembre de 2008 cuando anunció que tomaba las armas para obligar al gobierno a cumplir con su promesa.

El comunicado que difundieron ese día expresaba:

“No hay dudas de que el gobierno de Lugo no ejecutará la reforma agraria prometida al pueblo paraguayo.

Esta situación exige que el propio pueblo tome la tierra en sus manos y realice la reforma agraria desde abajo: los obreros, los estudiantes, los sin techos y demás sectores sociales populares deben acompañar al campesinado en esta tarea.

Para vencer la resistencia de unos pocos ricachones prepotentes, debe hacerse un uso intensivo de la violencia en la lucha popular.

El EPP está convencido de que el campesinado debe proceder a la ocupación masiva de la gran propiedad terrateniente y que los ocupantes deben ir armados con lo que sea: escopetas, revólveres, fusiles, machetes, hondas o piedras.

Asimismo, recomienda no llevar mujeres embarazadas ni niños a los combates por la tierra y la libertad.

El asesinato de cualquier luchador social no quedará impune.

El EPP tomará represalias contra los asesinos, sus instituciones o encubridores.

Un cordial saludo y fraternal abrazo a nuestro comandante en jefe Alcides Oviedo y demás camaradas presos. ¡A luchar por la liberación popular!. ¡Viva el EPP!”.

“DESTRUIR EL APARATO LATIFUNDISTA”

La cuestión de la reforma agraria paraguaya formaba parte de un texto emitido en agosto de 2008 por el Partido Revolucionario Movimiento al Socialismo (MAS), liderado por el comunicador y sociólogo Camilo Soares, Secretario de Emergencia Nacional del gobierno de Fernando Lugo.

El título de dicho documento era “Guía de Acción Política para los Compañeros Revolucionarios del MAS y sus Aliados” y en el ítem relacionado con la tierra proponía “destruir el aparato latinfundista y agroindustrial”.

Textualmente, proponían lo siguiente:

“Instrumentalizar políticas con la INDERT para expropiar terrenos a los terratenientes e industriales, proceso que deberá ser acompañado por milicias campesinas o rurales, armadas o no.

Prohibir la exportación de productos en granos y alimentos no industrializados.

Desincentivar las inversiones y la producción del sector, especialmente a través de la importación de productos que compitan con el referido aparato agroindustrial.

Boicotear los acuerdos internacionales para que los productores pierdan mercados fuera de nuestras fronteras.

No promover ninguna ayuda o crédito a los sectores económicos agroindustriales.

El gobierno de la Alianza Patriótica para el Cambio (APC) debe desarrollar un aparato productivo estatal que reemplace a los monopolizados por multinacionales, oligarcas o neoliberales”.

Pero nada de esto fue posible porque era imposible. Fernando Lugo gobernó cuatro años, y en todo ese tiempo no logró impulsar la pretendida reforma agraria.

Dejó de hablarse del tema cuando el 22 de junio de 2012 “el obispo de los pobres” fue destituido por el Parlamento y su puesto ocupado por el vicepresidente Federico Franco.

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