Sociedad |

Quién mató a Pérez Volpin?

Una vida segada prematuramente tratando de prolongarla.

Por Alfredo Zurita

Según la justicia un médico endoscopista, descuidado o inexperto, según la familia también un médico anestesista descuidado o inexperto.

Lo más verosímil parece ser una cadena de errores, directos e indirectos, y ambos médicos ser las causas más evidentes, aunque quizás no las más importantes. Entre ellas el medico taxi al que me he referido en una nota anterior derivado de la anarquía del sistema de salud.

La medicina puede dañar, en forma involuntaria, de diversas maneras, y ya los griegos se dieron cuenta e inventaron el término iatrogenia para designar el problema.

En Estados Unidos un estudio muy confiable atribuye 200.000 muertes por año a causas iatrogénicas, siendo la tercera causa de muerte. Haciendo la equivalencia de población con Argentina aquí seria la octava parte, unas 25.000, aunque el proyecto de ley de control de infecciones en pacientes internados, que duerme en el Congreso Nacional desde hace varios años, dice que solo ellas provocan 18.000 muertes por año.

En el caso de Estados Unidos las infecciones hospitalarias producen unas 100.000 muertes por año, y los organismos de control aseveran que la mitad se podrían prevenir mediante lavado de manos entre paciente y paciente, y sugiere a la población observar a sus médicos si lo hacen.

Un criterio central de la medicina es “antes que nada, no dañar”, es decir no agravar el problema que trae el paciente, y sabemos por la historia de la medicina, que muchas personas murieron a consecuencia de tratamientos erróneos, pero que en su momento se consideraban beneficiosos, siendo un caso muy conocido las sangrías. Seguramente en el futuro ocurrirá lo mismo con algunos de los tratamientos actuales-

Muchos comentaristas del caso Pérez Volpin han insistido en que un médico no puede equivocarse, lo cual es absurdo, pero deberían existir mecanismos de vigilancia de sus errores, y corrección no punitiva, porque de serlo se obliga a mecanismos de ocultamiento, lo que también habría ocurrido en este caso por parte de la clínica.

También en algunos países los médicos son sometidos a exámenes periódicos de competencia, para asegurar que se mantienen actualizados en sus conocimientos y destrezas, pero una variable de mayor importancia aún parece ser la responsabilidad personal, es decir darse cuenta que no se está capacitado para resolver el problema de un paciente, y enviarlo a otro. Cómo evaluar esto en los médicos, y otros profesionales, no parece sencillo en un sistema basado en la competencia comercial mas que en la cooperación.

En los países desarrollados el título de médico no es habilitante, porque se entiende que solo acredita los conocimientos teóricos, pero no la práctica suficiente, por lo que se exigen años adicionales de practica supervisada, conocidos habitualmente como “residencia”, aunque en algunos casos esta práctica supervisada se reduce a un mínimo, y los residentes son considerados solo mano de obra barata, y son formados sin mucha planificación de su desempeño posterior, de modo que en la actual situación del país, se observan excesos y también déficits, en algunos casos provenientes de cambio de tecnologías, y también por perspectivas económicas. En Argentina el titulo es habilitante sin necesidad de residencia.

Se conoce a la medicina como una profesión liberal, aunque en muchos países esto está muy limitado, o incluso prohibido, y aun en los más liberales, sujeta a controles internos y externos.

En Argentina, se zigzaguea en la materia, como en muchos otros temas, y las consecuencias son costos económicos y muertes que se podrían evitar. Para ello es necesario una ley general de salud, que regule el sector. Ni a nivel nacional ni provincial se ha hecho esto, y se la reemplaza por leyes parciales, que tampoco se aplican, como por ejemplo la ley provincial de carrera sanitaria sancionada a fines del 2015y que en rigor debiera haber sido precedida por una ley general que especifique roles de la medicina pública y privada, evitando situaciones de autocompetencia..

El gobierno militar solicitó al Dr. Favaloro, en 1977, un proyecto de plan general de salud, para el cual él convocó a las entidades profesionales que elaboraron un proyecto, que describía la situación, y aconsejaba mantener el statu quo. Luego en 1983, el presidente Alfonsín, trató infructuosamente, de revitalizar el Sistema Nacional de Salud, propuesto por el presidente Perón en 1973, que tuvo una vida breve en tres provincias, entre ellas Chaco, del cual aún se conservan algunos jirones, pues la salud en este país es un patchwork de iniciativas frustradas, que cada gobierno reinventa, incluyendo suprimir el ministerio nacional del ramo, como se propuso en la crisis del 2001, cambiarle el nombre como se hizo varias veces desde su creación en 1949, o subsumirlo dentro de Accion Social, como también se hizo varias veces desde su creación, siendo la última el año pasado, y tampoco es claro las competencias y responsabilidades nacionales y provinciales en la materia, asi como el rol del Consejo Federal de Salud. donde hace dos años la mayoría de provincias adhirieron al plan Cobertura Universal de Salud, que ahora critican.

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