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Pérez Volpin. Medicina y Antimedicina

Ni los mejores del mundo, ni asesinos, solo gente común, con sus virtudes y defectos.

Aunque es habitual que los argentinos digamos que aquí están los mejores médicos del mundo, apenas las cosas salen mal, se los califica de asesinos, tal como ha pasado estos días en varios programas de TV dedicados a recordar a la periodista Pérez Volpin, o el médico de guardia del hospital de general Pinedo. El típico exitismo argentino, que pasa del blanco al negro sin transición.

Medicina y Antimedicina es el título de un texto del filósofo Foucault, donde asevera que la medicina del pasado no podía curar a nadie, pero tampoco matarlo, en tanto que ahora puede curar, pero también matar.

Efectivamente hasta la Segunda Guerra Mundial los tratamientos médicos eran por lo general inútiles, aunque la anestesia y la antisepsia ya habían dado algunas posibilidades a la cirugía, pero el descubrimiento de la penicilina cambió radicalmente las cosas, y la medicina empezó a curar todas aquellas enfermedades producidas por microbios, la sífilis por ejemplo, que se puede curar rápidamente con penicilina, pero que según Napoleón le mataba más soldados que las balas enemigas. Otros antibióticos que aparecieron rápidamente permitieron curar enfermedades  aterradoras del pasado como la peste, la lepra y la tuberculosis.

Antes de los antibióticos, solían decir mis viejos maestros, que habían vivido esa época, lo máximo que podíamos hacer por los pacientes era consolarlos mientras morían, pero la medicina fue víctima de su éxito, pues las enfermedades producidas por microbios son ahora raras, y su lugar es ocupada por la virales y crónicas, y no hay por ahora tratamientos equivalentes a los antibióticos para esas enfermedades.

Podemos enviar un hombre a la luna, y no podemos curar el cáncer? clamó o la sociedad yanqui al gobierno, y aunque los científicos dijeron que podían enviar hombre a la luna porque sabían cómo hacerlo, lo que no era el caso del cáncer, la presión política impulsó al gobierno a desembolsar miles de millones de dólares, en busca de una cura, que aún parece muy improbable, por el costoso método de  investigar al voleo.

Además la medicina dejó de ser una profesión, para pasar a ser un negocio de las farmacéuticas y la industria electrónica, y lógicamente en cualquier negocio lo que importa es la ganancia, que reclaman los accionistas de la empresa.

Ahora la medicina sí puede curar, pero también matar, como decía el filósofo, y ya la medicina es la tercera causa de muerte en Estados Unidos, la mitad por efectos adversos de los medicamentos, y la otra mitad por infecciones hospitalarias, lo que ahora tiene el presidente de Brasil, causa esta última que mata en Argentina el doble que los accidentes de tránsito, según dicen los especialistas en el tema, aunque la ley de control de las mismas duerme en el Congreso nacional desde hace años.

El principal remedio para las infecciones hospitalarias es conocido, más lavado de manos del personal, aunque esto requeriría más personal, y por lo tanto encarecería los costos, ya de por si elevados.

Sobremedicación y Automedicación, fue el diagnóstico que escuché ayer de labios del Defensor de la Tercera Edad, aunque este mismo defensor suele quejarse de los recortes en el PAMI, atribuyendo esto a la falta de tiempo de los médicos para escuchar a los ancianos, aunque éstos, solitarios desde que ya no son útiles para cuidar los nietos, pretenden que el médico actúe como amigo y confesor, y si se les deja explayarse cada consulta duraría una hora, y la productividad bajaría, encareciendo también la atención.

Ya no uso la obra social, sino que conseguí un médico que solo atiende cash, muy caro, pero puedo estar con él el tiempo que quiera, y hacerle todas las preguntas, me decía una conocida.

Ya Platón había observado que el médico atendía de forma muy diferentes a los ciudadanos libres de Atenas, la minoría, que a los esclavos, la mayoría.

A los primeros les explicaba las causas de su enfermedad, y como tratarla y cuidarse en el futuro, en tanto que a los esclavos se les recetaba directamente un medicamento.

¿Por qué debo tomar esta pastilla?, pregunté a una enfermera en alguna internación. Porque los doctores quieren que la tome, me respondió, aunque nadie me había dicho que debía tomarla, ni porqué, así que me negué, algo que el paciente laico dudo que pueda hacer.

El medico extensionista es una nueva especialidad que está apareciendo en Estados Unidos. Se lo consulta una o dos veces en el año, durante una o dos horas. El revisa los diversos tratamientos indicados por otros tantos especialistas, saca aquellos medicamentos que están duplicados o son innecesarios, e indica consultar a otros especialistas que el paciente no pensó en consultar. Una especie de médico director de tráfico.

Cuando se creó la carrera de medicina en la UNNE los exámenes los tomaban profesores que venían de las viejas universidades, para asegurar la calidad de la enseñanza, pero ahora se pueden crear carreras sin tanto requisito, y además se permite al médico ejercer sin residencia posterior al título, algo que sería impensable en cualquier país desarrollado. Aún en España, el medico que no logró hacer residencia queda relegado a plazas que nadie quiere cubrir, como puestos rurales.

En fin, ni los mejores del mundo, ni asesinos, solo personas que deben buscar cómo sobrevivir en ausencia de un sistema de salud, como recalcó el Defensor de la Tercera Edad, sistemas, que como dijo la Organización  Mundial de la Salud hace unos años, “donde todos reman, pero nadie conduce”.

Nosotros hacemos lo que queremos, porque somos un país federal, decía un ministro provincial a una colega extranjera, que luego visitó el ministerio nacional, donde le aseguraron que en Argentina todo se hace según la política nacional de salud.

Ahora entiendo me contó luego la colega, Argentina es un país donde todos hacen "como si".

Ahora los endoscopistas se quejan de falta de trabajo, por el caso Pérez Volpin, al que sus colegas no dejan morir, y quizás no se están haciendo endoscopías que estarían más que justificadas.

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