Sociedad |

Peligro en el Hospital Pediátrico abandonado

Por Sebastián Baez

Aquel sitio otrora destinado a salvaguardar la salud y las vidas de los más chicos, hoy ha sido ocupado por una bestia negra que cada noche toma vigor, exhalando prostitución, delincuencia, drogas y creando a su alrededor un halo fétido de peligro constante para transeúntes, residentes y los ya heridos comercios de la zona.

El deterioro edilicio del Ex Hospital Pediátrico es solo el aspecto visible de los casi cinco años de indiferencia y saqueos que ha sufrido, ya que el deterioro social es en realidad su peor y más letal cualidad. Hoy su perímetro está cubierto casi por completo de grandes carteles de propaganda política, en los cuales candidatos de todos los partidos que conocemos, sonríen y prometen un futuro mejor sin saber que sus colores hoy recubren el monumento más atroz que la Ciudad de Resistencia le dedica al abandono y al desprecio hacia el bienestar ciudadano.

El interior del predio perdió todo rastro de humanidad y benevolencia, hoy sirve en cambio de refugio para delincuentes, malvivientes y víctimas de la violencia de género más antigua de todas: la prostitución. A su alrededor, los desechos que esta debacle genera son casi tan nocivos como la desidia gubernamental que la mantiene: profilácticos usados, jeringas, heces, botellas rotas peligrosamente expuestas, depósitos de agua repletos de larvas de mosquitos, roedores, plásticos que entorpecen el desagote de las calles, son sólo algunos de los elementos altamente peligrosos que los habitantes y transeúntes de la zona sortean a diario.

Esta concentración de agentes transmisores y vectores de las más variadas y fatales enfermedades, desencadenan un foco infeccioso tan inestable como el carácter de los delincuentes que se refugian en las instalaciones escasamente protegidas, a los cuales se suman proxenetas, vendedores y consumidores de drogas, mujeres, hombres y travestis, víctimas de la prostitución más precaria.

Cabe destacar que los habitantes del barrio, ubicado a escasas doce cuadras de la Casa de Gobierno, la Municipalidad de Resistencia y el Poder Legislativo de la Provincia del Chaco, no son las únicas víctimas de los peligros derivados del edificio abandonado, ya que los Agentes Policiales que acuden incesantemente ante los pedidos de la ciudadanía, deben lidiar de forma directa con los peligros que en el lugar se encuentran, a falta de políticas y acciones que aporten soluciones de manera definitiva.

Pero aunque la suerte del viejo Hospital Pediátrico ya esté echada, del otro lado de las veredas los vecinos y vecinas seguirá trabajando, estudiando, emprendiendo, viviendo y, aunque nunca lo harán de la manera en que acostumbraban, también seguirán reclamando, denunciando y luchando de manera irreconciliable contra la indiferencia política, hasta que esta penosa situación se termine, como lo hacen desde hace casi cinco años.

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