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Pedofilia y chivos emisarios

Un iceberg, donde lo que se ve es solo una mínima parte de lo que hay.

Monstruo, perverso, degenerado, pena de muerte, han sido algunos de los términos usados para hablar del pediatra del hospital Garraman, detenido por tenencia, distribución y posible producción de material pornográfico infantil.

Se trata de la vieja táctica social del chivo emisario, los pecados de todos se cargan sobre un chivo, que es enviado al desierto. Está descripto en el Antiguo Testamento, y es muy usado en medicina culpando a algunos individuos de problemas como el SIDA y las drogadicciones para ocultar las causas sociales.

La pedofilia, una condición sexual anormal, que algunos califican de enfermedad, no es rara en los seres humanos, aunque lo de anormal y enfermedad debe ser usado con reservas, porque también la homosexualidad fue considerada anormal e incluso enfermedad hasta hace pocos años, y aun se castiga con pena de muerte en algunos países.

La frecuencia de la condición de sentir atracción sexual por niños no debe ser rara, a juzgar por la gran cantidad de niños abusados, aunque como ocurre en la mayoría de los casos en el ámbito intrafamiliar habitualmente se oculta. Estudios indican una frecuencia de 4 a 20 % de los varones adultos, y también se da en mujeres, aunque ha sido menos estudiado.

En Alemania el pedófilo que hace turismo sexual infantil, país por el que Tailandia es muy conocida, puede ser juzgado aunque los hechos hayan ocurrido en el extranjero.

A diferencia de la relación sexual con adolescentes, que era tolerada en las culturas griegas, romanas y asiáticas, la relación con niños ha sido generalmente condenada en todas las culturas.

Por Alfredo Zurita

Las causas son desconocidas, y son objeto de investigaciones que apuntan a factores genéticos, y de desarrollo embrionario, no existen criterios diagnósticos que permitan reconocer a los pedófilos, y la eficacia de tratamientos muy controvertida, pese a lo cual se la considera delito, lo que es un poco contradictorio con decir que es una enfermedad.

No existen razones para suponer que su frecuencia es mayor entre médicos o sacerdotes, aunque se supone que la relación de poder que establecen algunas profesiones con los niños facilita pasar de las inclinaciones a las conductas, y son los casos que al ser detectados causan mayor escándalo.

Un caso conocido en Argentina es el padre Grassi, protegido por el actual Papa cuando era arzobispo de Buenos Aires, que incluso encargó un estudio de la acusación para desvirtuarla, y otro el psicólogo Corsi, profesor universitario, considerado uno de los mayores expertos en el tema de abuso infantil y autor de varios libros. Condenado a tres años de prisión fue sometido en la cárcel a tratamiento psiquiátrico, y ya ha sido liberado, aunque no ejerce más como psicólogo.

Sin duda el Internet ha sido una bendición para los pedófilos, y les ha permitido crear redes de control muy difícil, que han obligado a crear grupos especializados en su detección.

Lógicamente el considerar a la pedofilia un delito dificulta que quienes tengan la condición recurran a ayuda psicológica que les permita sobrellevar la situación y reducir el riesgo para los demás.

Los dichos del conocido Dr. Albino sobre las causas sociales de la homosexualidad y otras condiciones sexuales han sido ampliamente repudiadas, aunque seguramente compartidas por muchos que prefieren la tesis del chivo emisario, pero ocultan su pensamiento, del mismo modo que quienes no dudarían en recurrir al aborto para resolver situaciones conflictivas suelen condenarlo en público.

Lamentablemente la prensa busca la nota de color más que informar sobre el problema, creando aún más confusión, y sobre estos temas siempre es bueno recordar una frase del presidente Nelson Mandela, refiriéndose al control del SIDA, dijo que entendía que resolver este problema implicaba hablar de temas sobre los que nuestros padres nos habían enseñado que no se debía hablar.

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