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Opinión: No privaticemos la historia

Por María Teresa Celada(*)

Leyendo las últimas declaraciones de funcionarios provinciales, algunos no se sienten orgullosos de sus historias y por eso suelen inventar realidades que no ocurrieron, o tergiversar a los personajes que realizaron determinadas acciones.

Algunos dirigentes y funcionarios del gobierno actual, quieren contar una realidad distinta a la que ocurrió en los años 90 o a principios del nuevo milenio. Muchos son los personajes nacidos en este grupo, que escribieron páginas tristes en nuestra historia, que buscaron perdonar a genocidas y dictadores, que privatizaron el Estado vendiendo espejitos de colores y también hay los que se jactan de refundadores de la patria, apropiándose de los PBI nacionales.

La corta edad de algunos no les permite entender que, luego de la crisis del 2001 cuando la sociedad pedía que se vayan todos, algunos camuflados se quedaron y peor que el ave fénix, surgieron con ideas aún más maquiavélicas que las de sus antepasados. Los que acompañaron privatizaciones como YPF en años menemistas, fueron los mismos que hicieron campaña para expropiarla.

El Chaco tiene su propia historia, los radicales siempre defendimos a las empresas estatales, ya que estamos convencidos que las mismas, bajo una buena administración resultan en un bienestar general para todos los chaqueños. Defendimos a Secheep, Sameep, Insssep, el Nuevo Banco del Chaco y además creamos Sefecha.

En 1994, defendimos con uñas y dientes las privatizaciones de Sameep y Secheep, el pueblo acompañó esto a través de un plebiscito. Otros partidos políticos, sin embargo, se asimilaban al modelo nacional que terminó fundiendo al país, parece que se han olvidado.

Desde 1997 a 1999, el Gobierno de Ángel Rozas se encargó de que los trenes en la provincia del Chaco, sean una realidad y eran propiedad del Estado, sólo hasta 2010 cuando Capitanich junto a su socia Cristina Fernández de Kirchner pasó la empresa a manos nacionales. No nos olvidemos que fue el actual Gobernador, que en aquel entonces era menemista, afirmaba que en la década del 90 la economía argentina necesitaba de las privatizaciones de los servicios públicos y de la transferencia del sistema previsional a la Nación, ese era para él, el mejor camino a seguir.

Una vez en el gobierno, Capitanich intentó privatizar, con medidas poco claras en 2008 y 2009, el Banco provincial ya que puso en jaque la solvencia de la entidad, parecía que el Gobernador buscaba un salvataje que desencadenaría una privatización. Otra vez el radicalismo, denunció y expuso esta situación ante el superintendente de Entidades Financieras y Cambiarias del Banco Central, y ante el presidente de esa entidad, donde se solicitó una auditoría ante el Tribunal de Cuentas de la Provincia.

En el 2008 intentó, con la firma de un convenio, la armonización y el financiamiento del sistema previsional de la provincia, que no sólo fue objetada por nosotros, la oposición, sino también por el Tribunal de Cuentas y el mismo directorio del Insssep. Se tuvo que avanzar con una ley, la 6.436, haciéndose una enmienda constitucional para asegurarnos que el sistema previsional provincial es intransferible, garantizando jubilaciones y pensiones móviles e irreductibles, el sueño del Gobernador siempre fue privatizar las empresas del Estado.

No sólo es momento de recordar la historia, que los actuales personajes pretenden cambiarla, sino también de hacerse cargo de sus acciones, porque no resisten archivo. Los que se quieren dar de grandes defensores son los verdaderos culpables de la situación actual de nuestro Chaco.

(*)María Teresa Celada, presidente del Bloque de Concejales UCR.

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