Sociedad |

No voy en tren, voy en avión

Por Marcela Acuña

Las estrofas de la canción de Charly García es una semejanza a lo que indigna: "No voy en tren, voy en avión, no necesito a nadie a nadie alrededor”.

Pero la hipocresía no es sólo del poder de turno; es una construcción del poder que expulsa a los sectores populares organizados y potencia a aquellos que estigmatizan a los que luchamos o pensamos diferentes.

¿Cuántas vidas se podrán salvar con el uso del avión para ser llevadas de urgencia a hospitales de las grandes capitales? No hay remedios en salud pública, no hay camas, no hay para pagar a los que trabajan y levantarles casas con sus manos, no hay para los comedores escolares y las colonias de vacaciones. No hay, no hay, pero si hay avión para recorrer y sacarse selfies en El Impenetrable.

¿Hasta cuándo seguiremos en esta lógica macrista que se instaló en las nuevas generaciones en gran parte? No en toda, porque todavía hay militancia barrial donde construimos socialismo desde abajo, sembrando sueños que nos legaron nuestros padres y abuelos. Veo a personas dar todo por aquellos que no tienen nada y siento que no todo está perdido.

Veo a mi hijo de 16 años ayudando en la herrería, vacacionando, trabajando y me enorgullece su humildad, su sonrisa. Y me pregunto ¿Ganaremos esta batalla con los que "van en avión y no necesitan a nadie, nadie a su alrededor”?

Creo que sí, porque la esperanza y el amor del pueblo cuando juntamos todos somos invencibles. El desafío está en juntarnos.

Socialismo desde abajo.

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