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Napalpí: en 1925 fue la primera excavación

Por Vidal Mario

El Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) y jóvenes antropólogos y antropólogas de la Universidad Nacional de La Plata siguen excavando en busca de restos de víctimas de la masacre de Napalpí, ocurrida hace 95.

La medida fue dispuesta –acertadamente- por la jueza federal Zunilda Niremperger en el marco de una demanda judicial aborigen entablada hace quince años.

Hasta ahí, todo bien porque es un paso muy importante el que ha dado la justicia nacional.

Aunque ésta no es la primera excavación. Ya hubo una en enero de 1925, seis meses después de la matanza.

“SÓLO ESQUELETOS”

Así comentó el “Heraldo del Norte” del 27 de junio de 1925 aquella exhumación de restos:

“Ante el temor de que una comisión parlamentaria investigadora venga al Chaco, Centeno dispuso se hiciese una investigación sumaria y encomendó la tarea al jefe de Policía, Ulibarrie. Éste tomó declaraciones sólo a los autores de la matanza.

Después se tramó un plan que dicha comisión parlamentaria podrá descubrir con facilidad.

Ulibarrie, que estaba en Quitilipi, bajó a Resistencia para traer al doctor Palamedi y a otro médico.

Con algunos vecinos como testigo desenterraron algunos cadáveres. La idea era que Saccone (radical, defensor de la postura oficial en la Cámara de Diputados de la Nación) gritara en el Congreso que los indios no habían sido mutilados.

Desenterrados los cuerpos, efectivamente no se constató absolutamente nada porque para cuando se hizo ésta simulación de autopsia ya habían transcurrido seis meses.

El objeto de la supuesta autopsia era verificar si las denuncias de las mutilaciones eran ciertas o no.

No se estableció nada porque sólo había esqueletos. Y que sólo había esqueletos es lo que se hizo constar. No que no fueran mutilados como afirmaba el diputado Saccone.

La autopsia no era posible porque tratándose de cadáveres enterrados en terreno anegadizo y sin cajón la putrefacción había venido rápidamente, borrando toda huella delatora”.

Cabría preguntarse hoy qué destino habrán dado luego a esos esqueletos desenterrados. De seguro que no fueron devueltos a las fosas donde los enterró la policía.

NAPALPÍ, POLITIZADA

Por otra parte, la labor de los antropólogos está siendo aprovechada políticamente por algunas agrupaciones.

Otra vez las víctimas de la masacre de Napalpí están siendo usadas con fines electorales.

Hace un tiempo sacaron del ropero una poco creíble sobreviviente de Napalpí, la pasearon por los más diversos rincones peronistas e incluso la llevaron al Instituto Patria para que la vea la ex presidenta Cristina Kirchner.

Informes de prensa dan cuenta que quienes están efectuando las tareas de excavación fueron visitados por una comitiva de la Comisión Provincial por la Memoria, miembros de HIJOS Regional Chaco, de la Cátedra Libre de Derechos Humanos “Carlos Zamudio” y la Central de los Trabajadores Argentinos (CTA).

Se cita además a una sospechosa entidad denominada “Fundación Napalpí”, presidida por un agente estatal.

No se observa en la crónica ninguna valoración o descripción técnica de la labor antropológica que se está llevando a cabo a setenta kilómetros de Resistencia.

Sí se menciona a Roca, a Videla, a Massera y a Agosti y, en la otra punta del tablero, a los fundadores del kirchnerismo.

Néstor Kirchner y Cristina Fernández, hoy candidata a vicepresidenta, son presentados en la gacetilla como protagonistas de “condenas históricas que posicionan al país como ejemplo de justicia sobre los crímenes de lesa humanidad”.

No se comprende qué tienen que ver todos estos personajes con un episodio ocurrido en el Chaco hace 95 años.

Deberían tener en cuenta, más bien, éste detalle: el gobierno de Néstor Kirchner (como ahora el gobierno de Macri) rechazó la citada demanda aborigen.

La memoria de los asesinados en Napalpí lo que merece es justicia, no que se la use como carne de cañón electoral.

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