Salud |

Medidas en voz alta y en voz baja

Por Mónica Persoglia

Se están tomando medidas según protocolos, otras compulsivas, desesperadas, pensadas, urgentes, ante una situación desconocida todo vale, como en la guerra. Aún así es posible repensar algunas.

Se puso énfasis en controlar las residencias de adultos mayores, lo que es correcto . También se remarcó que hay que “cuidar al adulto mayor”. No todos ellos están en residencias, muchos de ellos tienen un asistente o una ayuda en sus casas porque la misma edad hace que tengan una minusvalía o discapacidad. Algunos tienen familiares , otros no. Muchos de ellos se auto gestionan en su propio espacio.

Los asistentes terapéuticos o cuidadores, los que un primer momento se los consideró como servicios esencias, ahora se les ha quitado las autorizaciones de traslado, y al no haber transporte público, tanto ellas y los adultos mayores que están en sus domicilios, quedaron aislados. Es de pensar que esa no era la intención pero fue la acción.

Si consideraran que quienes cuidan o asisten a mayores son importantes y esenciales, con un protocolo estricto podrían acceder al mismo beneficio que tienen enfermeros en horarios establecidos en el colectivo público, destinado para ello.

Que la necesidad, el lamento y las urgencias no queden en voz baja.

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