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Médicos para el Impenetrable

Una zona difícil pero con mucha visibilidad.

Por Alfredo Zurita

Como dicen las autoridades no basta el adicional por zona desfavorable para localizar y mantener médicos en el Impenetrable, y este es un problema en las zonas rurales de todo el mundo, aun en los países más ricos, pues el médico rural debe ser necesariamente un médico general, que debe enfrentar todos los problemas de salud que se le presenten, con un mínimo apoyo tecnológico.Un médico de 5 estrellas los llama la OMS.

Hace 50 años eso no era tanto problema, pues el medico egresaba más o menos preparado, sobre todo si en paralelo a la carrera trabajaba de “practicante” en los hospitales, y el apoyo tecnológico era escaso en cualquier lugar donde uno ejerciera.

Los viejos médicos rurales del Chaco que conocí hace 50 años, estaban solos, o a lo más con otro colega, en pueblos con caminos de tierra, y en hospitales que raramente tenían ambulancias, y a lo más un laboratorio y radiología elemental, y no parecían insatisfechos ni envidiaban a los que se habían quedado en las ciudades, pues sus ingresos eran similares, o aun superiores, y también su prestigio. Un detalle adicional era que eran todos varones, pues aun en las ciudades las médicas eran excepcionales.

En esos 50 años la medicina cambio tanto que ahora lo que interesa al médico no es el diálogo con el paciente, ni el examen clínico, que ya pocos médicos hacen, sino los resultados de los exámenes de laboratorio y de imagen, como vemos en la exitosa serie Dr. House, y que se repite en cualquier hospital universitario, formateando al futuro médico en el recurso a la tecnología, aún para problemas que la clínica podría resolver.

Cuando el Dr. Tauguinas resolvió crear en 1982 las residencias de medicina rural en la provincia del Chaco, para reformatearlos, se las ubicó en los hospitales de Las Breñas y JJ Castelli, pues la experiencia de otras provincias indicaba que si se lo hacía en hospitales de la capital, se iban arrimando a especialidades, y derivaban hacia ellas.

En la actualidad las diferencias de ingresos y prestigio entre el medico general y el especialista son tan grandes, que ser médico general y más aún rural, es casi una aventura disparatada, o para desesperados, como se está haciendo ahora en muchas provincias con médicos venezolanos, que aceptan cargos que ningún argentino quiere, puesto que la alternativa es ser mozos de bar en Buenos Aires. La mayoría son especialistas, y supongo que cuando regularicen su situación migratoria y revaliden el titulo se establecerán en las grandes ciudades.

Otra solución, si se tienen recursos para pagarlos, son los cubanos, tan mal pagos en su país, que pueden ganar en un año de misión en el exterior, más de lo que ganarían en toda su vida en Cuba. La mayoría de los médicos cubanos son médicos generales, no por razones vocacionales, sino porque la planificación oficial solo permite la especialización de los necesarios. El problema es que son bastante caros, y hay que pagarlos en dólares, o como hace Venezuela, con petróleo. Hace pocos años nuestro vicegobernador a/c hizo un viaje a la isla en procura de ellos, infructuosa.

En África, pero también en Canadá y países nórdicos con muchas pequeñas poblaciones rurales aisladas, se forma para las zonas rurales un personal especial, los asistentes médicos, carrera más corta que medicina, y preparada no para enfrentar algunos pocos cientos de enfermedades, como en el caso del médico, sino algunas decenas, las más comunes. Los he visto atender pacientes ambulatorios y en hospitalización y siempre debí preguntarles si eran o no médicos, porque no era distinguible lo que hacían. Médicos cercanos, o accesibles por internet se ocupaban de los casos menos comunes. De todos modos ningún médico está preparado para los miles de enfermedades raras, un problema adicional.

La solución que me parece más idónea es la creación de una carrera profesional de médico rural, que asegure estabilidad e incentivos por varias décadas, del mismo modo que el militar o el sacerdote, aunque en el caso del Impenetrable su alta visibilidad a nivel nacional parece hacer necesario un control político muy estrecho de los servicios públicos, y basta recordar las “batallas del Impenetrable”, de las que me ocupé hace una década, cuando después de 12 años de gobierno de la UCR fue necesario “recuperar” los hospitales y municipios para el nuevo gobierno, y la verdad es que encontrar una solución en tanto y en cuanto el sistema sanitario sirva a fines políticos y electorales, lo veo bastante difícil.

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