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Mamografías y Mastectomías

Un tema que asusta y del que se habla demasiado o muy poco.

Por Alfredo Zurita

La actriz Dolores Fonzi reveló días atrás que tuvo un cáncer de mama, del cual se “curó” mediante mastectomía, exhortando a la prevención de esta enfermedad.

Sus declaraciones han sido comentadas y criticadas desde diversos ángulos, y las que me parecieron más interesantes fueron las del presidente de la Sociedad Argentina de Mastología, quien es al mismo tiempo jefe del servicio de mastología del hospital Roffo, oncológico dependiente de la UBA, hechas por TV.

El especialista criticó la confusión de mensajes que reciben las mujeres sobre el tema, producto de las discusiones médicas sobre el diagnóstico y tratamiento, que existen como en todo campo científico, y aconsejó a las mujeres guiarse solo por los dichos de “su” médico mastólogo, descartando otros médicos por su escaso conocimiento del tema.

Aconsejó hacer una mamografía a los 40 años, o a los 30 si hay antecedentes familiares, y luego repetir según criterio de “su “médico mastólogo.

Descartó el interés para el medico mastólogo de factores de riesgo, útiles en medicina poblacional, pero no en la clínica, y que basan los programas de mamografía

Trajo a una de sus pacientes, con cáncer aparecido pocos meses después de una mamografía normal, quien agradeció la atención del mastólogo, quizás con el propósito de mostrar el problema de los falsos negativos.

Relativizó la necesidad de mastectomía total, diciendo solo es necesaria en 20 % de los casos, y las ventajas de hacer la reconstrucción de la mama en el mismo acto quirúrgico, para evitar el impacto psicológico en la mujer.

Un colega suele decir que los especialistas miran el mundo a través de microscopios, y por tanto magnifican todo lo que ven, pero en este caso además el especialista hizo una defensa del método clínico, sobre la medicina científica, o Medicina Basada en la Evidencia, MBE, que se apoya en estudios epidemiológicos, y sustenta el aluvión de chequeos y medidas preventivas que aterran al ciudadano común, y a las cajas de las obras sociales, que tienen que pagarlos.

La crítica más importante que suele hacerse al método clínico, es que allí cada maestrito usa su librito, de modo que un mismo paciente puede recibir tantos diagnósticos y tratamientos como médicos consulte.

Por otro lado se critica la MBE por estandarizar los tratamientos en normas y guías que se aplican a todos y todas, sin considerar características particulares y contexto.

Hay evidencias de las ventajas y problemas de ambas formas de proceder, pero mi interés es lo que dijo sobre la necesidad de mastectomía total, una técnica introducida por un cirujano inglés, la operación lleva su nombre, que se mantuvo por más de cien años basada solamente en el prestigio del médico, sin evidencia científica alguna, hasta que un cirujano oncológico yanqui la cuestionó usando bases científicas.

El Dr. Armando Romero, político correntino, profesor de cirugía en la UNNE, e interventor de la misma luego de perder las elecciones de 1983 como candidato a gobernador por la UCR, contó su experiencia con mastectomías totales en los años 30 y 40, cuando era lo que se hacía con todos los casos, y siempre le preocupaba el impacto psicológico y matrimonial en las mujeres, cuando leyó lo del cirujano oncológico al que me réferi en el párrafo anterior. Aunque se trataba de una experiencia limitada a partir de allí comenzó a ofrecer a las mujeres la alternativa de resección parcial, cosa que todas aceptaron a excepción de una, madre de seis niños pequeños.

Se tranquilizó años después cuando se confirmó que en la mayoría de los casos la mastectomía total no aportaba beneficios, pero su última reflexión, en el artículo publicado en la revista de la Facultad de Medicina de la UNNE es que si se hubiera probado que la mastectomía total era un 5 % mejor, no tendría la mujer de todos modos el derecho a elegir?, El Dr. Romero hizo esto por ser además político?

Aún hoy esto sería una posición que escasea en la profesión, en lugar de ofrecer alternativas, los médicos solemos elegir el tratamiento que creemos más conveniente, lo que generalmente es bien aceptado por el paciente, infantilizado por el temor, (“lo que uested diga doctor”), pero como recordó el mastólogo que habló por, TV Dolores Fonzi no puede decir que esta curada, porque eso recién se sabrá con el tiempo porque los médicos no somos dioses ni adivinos. También fue interesante que el conductor del programa recordara la mastectomía de su madre, y el haber escuchado preguntarle a su padre si la seguiría queriendo.

Cargadas de erotismo por la lencería, no llaman la atención en culturas que las usan descubiertas, ni tampoco en mujeres que hacen topless en las playas que lo permiten, son el símbolo por antonomasia de la feminidad, del mismo modo que en el medioevo lo era el “bulto” del varón, que usaba para destacarlo calzas ajustadas y rellenos.

¿Hay algo más vinculado a la cultura que la medicina?, dice un famoso historiador de la misma. Parece que no, es cultura, o arte, más que ciencia.

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