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Luciano Castro lloró al recordar la charla que tuvo con su hijo por sus fotos desnudo

Junto a su esposa, Sabrina Rojas, hablaron de la crisis familiar que vivieron.

Este sábado, Luciano Castro y Sabrina Rojas recordaron el duro momento familiar que vivieron cuando se filtraron fotos íntimas del actor, quien entre lágrimas contó, entre lágrimas, cuál fue el momento más angustiante.

En principio, Sabrina tomó la palabra y explicó: “Tuvimos una crisis en el verano, cada uno hizo lo que quiso. Cuando nos reconciliamos, contamos lo que habíamos hecho. Y así como me lo contó a mí, se lo contó a su hijo", dijo en PH, Podemos Hablar.

Y luego, siguió Luciano, quien comenzó a llorar al hablar de su hijo mayor: “Con mi hijo (Mateo) la charla es distinta. Para mí es más angustiante hablar con él que con mi esposa. Uno tiene en la cabeza la responsabilidad de ser padre y el pensar cómo puede afectar y llegar el efecto rebote a él: Mientras pueda hablar con él…", dijo visiblemente superado por la emoción.

"Tuvimos una buena charla, quizás me dijo cosas que no me gustaban. Pero prefiero tener un hijo que me diga las cosas de frente, cosas que no me gustan, a tener un hijo sumiso que te diga ‘Sí, papi, no pasa nada’. Estoy orgulloso de tener un hijo así", expresó Luciano.

Ante las lágrimas de su esposo, Sabrina le dio un afectuoso beso para animarlo, y enseguida Luciano aclaró: "La emoción no es para causar ternura. Mi conciencia pasa por otro lado. A mí me emocionan mis hijos porque son lo mejor que tengo".

La actriz retomó la palabra, mientras Luciano se recuperaba y continuó: "Si hay amor, vale la pena. Siempre hablamos de una pareja sana. Con tipos que golpean, no. Pero hablando de lo normal en una pareja, si hay amor siempre vale la pena el diálogo. La pasás mal, revolvés mucha mierda, en esa mierda retrocedés y después avanzás. Pero verdad absoluta. Si la verdad no está, volvés a caer en cualquier momento".

Finalmente, Luciano remarcó: "No hice nada malo, no jodí a nadie más que a mi esposa y a mi hijo mayor. Mientras pueda hablar con ellos, me importa muy poco lo que digan los demás. No por eso, no me afecta. Empezás a decir: ¿Si dejo crecer esto…’. Y en algún momento tenés que dejar que pase y reírte".

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