Salud |

Los militantes de la mamografía

Una variante de los peligrosos militantes de la salud.

Por Alfredo Zurita

Este mes de Octubre hemos asistido a diversos actos públicos en procura de concientizar sobre el cáncer de mama, el más común en la mujer, que en síntesis están destinados a promover el uso de la mamografía desde los 40 años, o aún antes, y en forma anual.

Concientizar implica proveer a las mujeres de la información adecuada para la toma de decisiones, lo que a mi juicio incluye conocer las ventajas y desventajas de las conductas que se proponen, y es en este sentido distinta a la publicidad, que consiste en inducir consumos o conductas, exagerando los beneficios y/o ocultando los problemas eventuales.

Es lo que hacen los militantes de la mamografía, y de la salud en general, supongo la mayoría con buenas intenciones, aunque lógicamente hay intereses económicos involucrados, los que son muy claros en la publicidad de medicamentos, que se realiza directamente sobre la población mediante chivos publicitarios de los medicamentos de venta libre, y con más intensidad sobre los médicos mediante agentes especializados que reparten folletos, muestras gratis y otros gajes, de mayor o menor importancia, según la importancia del médico en cuestión.

Los militantes de la salud son abundantes en el caso del cáncer de mama, por diversas razones, es un cáncer mucho más sexy que el cáncer de colon por ejemplo, por el movimiento feminista, y por la inteligente política de la empresa de cosméticos que conduce el mes rosa, y cuyos gerentes visitan a autoridades universitarias, intendentes, etc., para solicitar apoyo a la mamografía, pero menos para la investigación, clave para la prevención de una enfermedad de causas poco conocidas

Pero cuales son los problemas de la mamografía de los cuales no se habla? La jefe de investigacion del Hospital Italiano de Buenos Aires los detalla en una conferencia que puede verse en https://www.youtube.com/watch?v=9cWfftSwjzs

La mamografía produce falsos positivos, es decir casos que parecen cáncer, pero no lo son, y llevaran a estudios adicionales, punciones, biopsias, etc., y detecta muchos canceres que nunca hubieran evolucionado porque el sistema inmunitario del organismo los controla, pero que son tratados por largo tiempo con cirugía y medicamentos con las consecuencias conocidas. Este porcentaje de caánceres aumenta a medida que aumenta la potencia de los equipos que permiten detectar masas tumorales cada vez más pequeñas.

Por las razones anteriores las sociedades científicas vinculadas al cáncer han colaborado con el Instituto Nacional del Cáncer, para recomendar que en mujeres sanas, la mamografía se recomiende solo a partir de los 50 años y cada dos años, aunque en estos días hemos visto muchos especialistas recomendando que se haga desde los 40, o aún antes, y en forma anual. Estos militantes al ser especialistas han visto algunos casos raros, cáncer de mama en mujeres muy jóvenes, y han quedado impactados por ello, del mismo modo que quien ha visto cualquier evento poco frecuente y trágico, queda impactado por él y lo magnifica en su conducta posterior.

Es común que los médicos dejen de prescribir un medicamento si algún paciente ha muerto por tomarlo, aunque se trate de un medicamento excelente, y se sepa que una vez cada millón de veces produce un efecto grave.

Del mismo modo y en sentido contrario, vemos la publicidad que hacen algunos médicos de sus tratamientos alternativos, mostrando algún caso que evolucionó mejor que lo esperable en promedio, gracias a “su” tratamiento, sin que se pueda diferenciar si ello es así, o simplemente este caso evolucionó en forma diferente al promedio.

Por supuesto que cualquier mujer que advierta cambios en sus senos debe consultar al médico, pero alienar a las mujeres que no los tienen a hacerse mamografías mas allá de lo razonable, configura una especie de terrorismo sanitario, que unido a otros, nos convierte cada vez en personas más enfermas del miedo a tañer tales o cuales enfermedades, y alienta un consumo de servicios médicos que pone en jaque los recursos destinados a la salud, y aquí reside el peligro de los militantes de la salud, que desvían estos recursos hacia actividades menos prioritarias en un contexto de recursos siempre inferiores a las necesidades, aquí, y en todo el mundo, pero más en países como el nuestro, donde las instituciones son débiles, y el decisor político esta más atento a complacer a los militantes, que a seguir criterios técnicos, razón por la cual disponemos aquí de mas tecnología y con mayor uso en las zonas más ricas del país, que en los países desarrollados, en tanto que en las más pobres la población no dispone de casi ninguna tecnología

Como ejemplo el abuso de cesáreas para algunas poblaciones y el déficit en otras, llevando a tasas de mortalidad materna en el interior de las provincias pobres a nivel de África.

Por las cuestiones éticas, y en el caso de los profesionales de religión católica, sería bueno que lean el documento del Vaticano que les está dedicado, referido al uso proporcionado de la tecnología médica, sopesando sus beneficios contra sus costos, personales, familiares y sociales.

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