Salud |

Los chivos emisarios de la salud

Una vieja tradición judía, siempre vigente.

Por Alfredo Zurita

En su magnífico libro “La estrategia de la medicina preventiva”, el inglés G. Rose critica el enfoque de riesgo de amplia utilización en salud, consistente en separar a las personas de mayor riesgo, fumadores, hipertensos, obesos, diabéticos, etcétera, de los “normales” y cargar sobre ellos la responsabilidad de sus problemas, dejando de lado que la mayoría tienen causas sociales.

Afirma que esto no tiene basamento científico alguno, y solo repite la vieja tradición judía de cargar los pecados de todos sobre un chivo, al que se abandona en el desierto, dejando libres de pecados a todos los demás.

El libro es de lectura tan sencilla, que no es necesario ser profesional de la salud para entenderlo, y ayudará a las personas “de riesgo” a comprender mejor su problema.

Como se sabe hay problemas de todo tipo en el país, entre ellos de atención médica, y la carta que 14 ministros provinciales le hacen llegar estos días al nacional pidiendo recursos y rectoría, me hace pensar que se lo ha elegido como chivo emisario, y si la carta solo lleva 14 firmas y no 24 es porque algunos ministros no se habrán enterado, o están impedidos de firmar por lazos partidarios.

El ministerio nacional de salud tiene históricamente un presupuesto que es más o menos el 5 % del gasto médico del país, que se destina fundamentalmente para comprar vacunas, medicamentos para SIDA, y financiar programas destinados a introducir algo de salud pública en lo que hacen las provincias, obsesionadas por construir hospitales, sobre todo de alta complejidad, y que dejan librada la medicina privada a su antojo. Demás está decir que estos programas, cuya duración se limita en el tiempo son sistemáticamente incumplidos cuando llega el momento en que el personal debe ser absorbido por las provincias, generando protestas, como vemos por aquí con el programa de salud mental, médicos comunitarios, etcétera.

En cuanto a rectoría el ministerio de salud de la nación carece de competencias sobre las provincias, federalismo mediante, sobre el PAMI, y sobre las obras sociales nacionales y provinciales, de modo que se mantiene una ficción llamada Consejo Federal de Salud, COFESA, donde los ministros provinciales se reúnen en lugares turísticos del país varias veces por año, el ministro anfitrión presenta su provincia, los demás lo alaban y luego se cuentan sus problemas, los anestesistas les imponen sus condiciones, nadie quiere ir a zonas rurales, etcétera, y finalmente el ministerio nacional presenta sus programas, siendo lo más importante los contactos de pasillo en los que se trata de sacarle alguna promesa de recursos al ministro nacional.

A veces y por aclamación se aprueba un plan nacional, el Federal de Salud 2003-2007, el Cobertura Universal de Salud del 2016, CUS, que nunca se ponen en práctica, porque ese tipo de planes deberían pasar por el Congreso Nacional, y luego los provinciales, con debates al infinito, pero mientras tanto sirven para mostrar a las visitas que llegan del extranjero, o enviar a los organismos internacionales de salud.

Como puede observarse en el frente de la Farmacia Central de Salud Pública sobre la Av. Sarmiento, se pintó la sigla CUS Medicamentos luego del COFESA de Tucumán, para mostrar la adhesión al nuevo plan, pensando en algún recurso adicional que llegaría con esto. En pocas semanas más habrá que repintar.

Es bueno también saber que a nivel internacional pasa más o menos lo mismo, y los ministros nacionales se reúnen una vez por año en Ginebra por la OMS, y además los de América otra vez mas adicionalmente en Washington, por la OPS, para hacer los mismas acuerdos, que luego nadie cumple, al extremo que la OMS acaba de lanzar una alerta de pandemia en cualquier momento, con 80 millones de muertos, para que no digan que no avisaron si pasa. Hartos de que los países digan que harán cosas que nunca hacen.

En la crisis del 2001 el presidente a cargo decidió, por consenso con los gobernadores que lo eligieron eliminar el ministerio nacional de salud, conscientes de que era un gasto inútil, pero entonces quien iría a las Asambleas de la OMS y las OPS? Eso lo mantuvo, aunque con las mismas limitaciones desde que después de 1955, se decidió revertir la “invasión” que había hecho el gobierno nacional de la salud en las provincias desde 1946, y que tantos los presidentes Perón en 1974 y Alfonsín en 1984 quisieron recuperar creando un Sistema Nacional de Salud, inútilmente.

Por ahora los posibles ex y potenciales futuros ministros tratan de “hacerse notar”, mediante diversas estrategias, aunque uno de ellos, ya reelecto como gobernador provincial ha dicho no es candidato, o en todo lo caso lo seria para un cargo superior.

En cuanto al ministro chivo emisario, sin duda volverá a su cátedra en la Universidad de Buenos Aires, al Hospital Italiano, y al Instituto de investigación clínico epidemiológico que dirige desde su fundación, y tratara de olvidar esta mala experiencia que incluyo haber sido descendido de ministro a secretario mientras ejercía el cargo. Esperemos que esto no afecte la venta de su libro sobre Atención Primaria de Salud, un clásico de la materia, lo que no debería ocurrir por cuanto su antecesor, al ser reemplazado volvió a su sitial en la Academia Nacional de Medicina, y sus cátedras universitarias.

Una prueba más, de mi convicción de que la política es para quienes son profesionales en ella, y no para académicos que desconocen sus reglas, aunque de la Rúa lo fue, y también Alberto Fernández lo es. De los demás presidentes no recuerdo que ninguno lo haya sido.

Dejá tu comentario