Sociedad |

Las trenzas

Por Mónica Persoglia

Emilce usaba trenzas. Por las mañanas separaba en mechones que no eran parejos sus pelos, y los trenzaba, los cruzaba, los ajustaba, dolía. No era pareja su cabellera pero de ese modo quedaba prolija la imagen. Eran dos guías fuertes de cabello que daban aspecto de rigor y esmero.

Un día, cansada de tomarse el tiempo para hacerlas y deshacerlas, resolvió cortarlas, armadas, y quedaron dos mechones desiguales. No respetó este detalle. Aun así no se arrepintió.

Algo parecido está pasando con “las trenzas políticas”, se están uniendo líneas dispares, entrelazadas parecen sólidas, rígidas, pensadas, pero son diferentes en el criterio de lograr una meta o un proyecto.

Puede que funcionen con consenso, respeto y patriotismo. La imagen tendrá que condecir con sus actitudes, si sólo buscan que las metas que pueden o no ser comunes, tengan un resultado positivo.

Ambas partes quieren un cambio, un bienestar, un logro nacional, hay que ver “cómo”.

Aquí depende de las personas de buena voluntad.

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