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La verdad y la conciencia colectiva iluminan el presente

Por Mario Piccoli

Haciendo uso de mi derecho a réplica, a la nota que publica su diario el 29 de noviembre de 2019, “Las diferentes historias sobre la muerte de Carlos Servando Piccoli”, firmado por el señor Mario Vidal debo precisar lo siguiente:

A partir del fallo que instituyó el Estado a través del Poder Judicial en el Tribunal Oral en lo Criminal Federal, la sentencia Nº 57 del 11 de julio de 2019, estableció cómo fue la muerte de Carlos Servando Piccoli.

Por lo tanto, hablar de “diferentes historias…” es, como mínimo no reconocer que resulta de toda evidencia, a la luz de las pruebas aportadas, que las instrumentaciones actuariales del imputado en verdad desvirtuaban los hechos para favorecer así la explicación o el descargo de los autores de los hechos. Extracción del fallo pág. Nº 134.

Cuando el señor Mario Vidal dice: “que solamente tres personas sabían lo que pasó” debería leer la sentencia del Tribunal Oral, donde se encuentra acreditado que el propio personal policial interviniente en el hecho a la mañana siguiente narró en la Comisaría Primera de Sáenz Peña cómo fue. Explicación que, entre otros, fue escuchada por el enfermero policial; que declaró en condición de testigo en la causa y que narró cómo fue el hecho al que yo me referí.

Se encuentra acreditado en dicha sentencia con todas las garantías del debido proceso y el máximo nivel científico posible en nuestro país, que Carlos Servando Piccoli, murió por un disparo en la cabeza. Que ingresó por el hueso parietal, ligeramente de abajo hacia arriba, de atrás hacia adelante y de costado, produciéndole una triple fractura en el cráneo con desplazamiento de masa encefálica y que, al momento del disparo, la víctima se encontraba transitando en una bicicleta. Buena parte de lo que dice la sentencia se funda en este punto en el informe del Equipo de Antropología Forense, que tras la exhumación de sus restos óseos pudo llegar a dicha conclusión.

El médico policial de la ciudad de Resistencia donde fue trasladado el cadáver, dice que además tenía un disparo en el brazo. Que el Tribunal interpretó como compatible, por el lugar y la forma. Como que se encontraba empuñando el manubrio de la bicicleta.

La sentencia también dice que era imprescindible en ese momento realizar una autopsia, ya que se trataba de “muerte por arma de fuego de grueso calibre”, ya que los dos integrantes del personal policial que intervinieron en el hecho poseían según el informe policial un fusil fal y una ametralladora pam 3. Pero no se hizo.

Con respecto a que “Carlos Servando Piccoli fue uno de los tantos perejiles que terminaron muertos…” , debo decirle al señor Vidal que Carlos Servando Piccoli era una persona de profundas convicciones éticas-políticas, de una cendrada solidaridad. Fue secretario General de la Unión de Cooperativistas de UCAL, activo militante de Ligas Agrarias Chaqueñas, e integró la organización Montoneros.

Las Ligas promovían los derechos de los pequeños y medianos productores y ser parte del proceso de comercialización del algodón y del girasol en donde las empresas multinacionales se quedaban con enormes ganancias producidas por el sudor y el trabajo de miles de productores. Esto se hizo a través de la creciente presencia comercial de las cooperativas algodoneras y de UCAL, entidad esta de segundo grado que nucleaba las cooperativas.

Podemos concluir que Ligas Agrarias tienen alrededor de doce muertos, 200 personas torturadas que debieron pasar a la clandestinidad, que debieron ocultarse en el monte, emigrar del país, con alrededor de dos mil detenidos en averiguaciones o amedrentamiento, generando miedo, terror, desconfianza.

El señor Vidal debiera muñirse de la información adecuada y abstenerse de suministrar una información parcial con datos imprecisos y erróneos, que es una continuidad de la publicidad de la dictadura militar con no sé qué pretendido objetivo.

A partir del fallo Nº 57, no se debe seguir publicando con tanta ligereza y liviandad versiones no probadas. Queda firme que Carlos Servando Piccoli no fue guerrillero ni subversivo. Él ni ningún integrante de Ligas Agrarias. No se encuentra acreditado que Piccoli o integrantes de Ligas Agrarias haya efectuado algún disparo contra alguien.

Como corrección informativa, debo señalar, que el lugar donde se produjo el suicidio de mi padre es en el lote 110 de la Colonia Pampa Alegría. Que el lugar donde se produce la emboscada fusilamiento de Carlos Servando Piccoli es un camino vecinal de la Colonia Pampa Alegría. En el denominado “Cruce de Ramela” a 350 metros al Este de la Escuela Primaria Nº 143, y entre 95 y 100 metros al Oeste de las vías del ferrocarril del antiguo tren a Castelli.

Cuarenta años de muchas versiones se cerraron con la Sentencia Nº 57 del Tribunal Oral Federal.

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