Espectáculos |

La PSA retuvo a Antonio Laje tras pilotear un avión

El periodista vuela entre dos y tres veces por semana para una empresa privada.

Además de su vasta experiencia como periodista, Antonio Laje es piloto comercial, actividad de la que se recibió en 2017. Apasionado de los aviones desde hace tiempo, actualmente alterna su trabajo en los medios con los de su actividad en una compañía aérea privada.

Laje pasó un tenso momento como piloto el domingo pasado al mediodía en el aeropuerto de Bahía Blanca donde los efectivos de la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA), la fuerza federal que interviene en las terminales área, lo demoraron porque no llenó un formulario que él asegura que ya había presentado.

Explicó que cuando se viaja de un aeropuerto a otro los pilotos deben llenar un formulario con los datos de los pasajeros. En el caso de él había partido desde Ezeiza con destino a la terminal aérea bahiense. Aseguró que llenó el formulario en el primer aeropuerto y que desde allí debían haberlo enviado por mail hacia la terminal de destino.

Después de aterrizar, la PSA le pidió los datos de los pasajeros. Él le aclaró que ya había presentado el formulario en Ezeiza y le pidió que se comunicaran con ese aeropuerto. "Me dijeron que no, y que además no podía salir", se quejó, y recordó que mientras lo mantenían retenido "los pasajeros ya se habían ido". Advirtió entonces que podría haber puesto "cualquier cosa en el formulario, y no tenían cómo chequearlo".

Enojado, pidió hablar con el jefe de turno de la PSA, al que acusó de maltratarlo. "Con prepotencia me dijo que no tenía por qué llamar a Ezeiza y que tenía la potestad de trabajar como quiere", se quejó. Laje dijo que sabe "de memoria" la normativa porque la estudió y vuela entre dos y tres veces por semana. Además desafió al agente a que leyeran juntos el reglamento. "Nunca más apareció", explicó.

Demorado en la terminal, llamó al jefe de la fuerza para advertirle que lo tenían retenido y no lo dejaban salir del lugar. Finalmente otro agente lo acompañó a la plataforma y le permitió partir.

Calificó como "una locura" la situación que tuvo que vivir y se quejó del accionar de parte de la fuerza. "El 99% son muy amables, pero hay otra gente que se cree que por tener un uniforme es dueña de tu vida", se quejó. "Tienen que cumplir los reglamentos, el hecho de tener un uniforme no lo hace superior a uno", criticó, en una entrevista a La Brújula 24 FM.

Dejá tu comentario