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La oportunidad

Por Sebastián Báez

Estamos circulando un camino desconocido, sin mapa, indicaciones, ni alguien a quien seguir. Si la actual situación fuese comparable a un viaje en auto, por una carretera congestionada, veríamos cada tantos kilómetros uno, dos o más vehículos parados en la banquina, con la bandera de Italia, de China, de Irán, España. Pero no podemos ayudarlos, solo observamos, porque no podemos detenernos.

Estamos transcurriendo una amenaza global que nos alcanzó mientras mirábamos a River y Boca disputarse un campeonato, nos sorprendió discutiendo por uno u otro partido político, nos encontró eligiendo qué color de pañuelo adornaría nuestra más reciente competencia por la razón. Esta amenaza dio, literalmente, la vuelta al mundo desde nuestra antípoda hasta nuestras vidas y nosotros manteniendo las mismas discusiones desde hace treinta años o más.

En este escenario dividido, pocas afirmaciones son ciertas, aunque sí podemos garantizarnos que al finalizar este viaje no vamos a ser las personas y debemos aprovechar esta remodelación en nuestra zona de confort, para encontrar cuáles son nuestras oportunidades ante este inminente punto de inflexión: compatriotas la transición ya comenzó, nos guste o no.

Pero tengamos también en cuenta que no estamos a la deriva, tenemos en nuestras manos la clave para afrontar los cambios que con urgencia se requieren y evolucionar como sociedad, como individuos, como personas de bien; sin la necesidad de utilizar artilugios místicos o recetas indicadas por CEO's (nacionales o importados) que poco saben acerca de nuestras vidas. Hoy es el momento de hacer las cosas a nuestro modo.

Nuestra ciudad, la tierra que hoy nos da sustento se llama Resistencia. Resistencia. Con su gente, sus barrios, sus calles, sus realidades; inclusive con sus hermanas Barranqueras, Puerto Vilelas y Fontana, con quienes tiene el poder de convocar a la Gran Resistencia. Aquí está la solución y la oportunidad. Debemos ser conscientes de que el camino correcto para los habitantes de este suelo no va a llegar del cielo, ni de Capital Federal, ni de Europa o Norte América.

La oportunidad está en nuestras manos. Conocernos, saber de dónde venimos, para entender quiénes somos y así comprender de manera razonable hacia dónde vamos.

Conozcamos a nuestros vecinos, tratemos de entender a aquél que nos resulta ajeno por su forma de hablar, de vestir, de expresar su cultura; porque esa persona que nos parece proveniente de otro suelo, de otra historia, es quien habita este suelo con nosotros, es nuestra compañera de trabajo, el cajero del supermercado, es quien comparte codo a codo el transporte público, quien vota a las autoridades con la misma esperanza que nosotros, convive con nosotros.

Si alguien habita el suelo de Resistencia, es parte de Resistencia, así debemos sentirlo, somos como las abejas en su colmena y eso no lo podemos evitar. Aunque uno circule en moto y el otro en auto, aunque uno pasee por el Shopping y el otro por las veredas repletas de vendedores de la calle Santa María de Oro, aunque uno desayune cocido con pan en su casa y el otro un café en alguna esquina de la ciudad, ¿cuál es la diferencia? Resistencia nos acoge a todos por igual. Velemos por ella, velemos por nosotros, seamos conscientes de que las grietas que nos envían desde las capitales nos son ajenas y no nos sirven para mejorar nuestra sociedad, nuestra colmena.

Hoy no sabemos hacia dónde vamos, ni siquiera como terminará todo esto, pero sabemos con quienes viajamos, nos conocemos, somos pocos, pero seguro nos cruzamos en la escuela primaria del barrio, la secundaria, en el colectivo, en la despensa del barrio, en la iglesia o templo, en la oficina.

El honor de haber nacido en Argentina, la libertad que nos dieron a nuestros antepasados para elegir ser personas de bien y las buenas costumbres que heredamos de quienes nos enseñaron a vivir en sociedad son hoy nuestras mejores herramientas, tal vez las únicas. Vecino, vecina: somos células de un único cuerpo y ese cuerpo se llama Resistencia. Respetemos a la Naturaleza que nos rodea y da vida, respetemos nuestra libertad sin interferir en la de los demás, cuidemos nuestra salud y la de nuestra Ciudad, esta es nuestra oportunidad.

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