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La Cristiandad, vacunas y cerdos

Judíos ultraortodoxos rechazan las vacunas invocando la ley de Jehová.

Una epidemia de sarampión aparece entre los judíos ultra ortodoxos de Nueva York que no vacunan a sus hijos, y alarma a las autoridades, que consideran medidas para obligar la vacunación, cosa no tan sencilla porque podría violar la constitución del país que defiende la libertad personal por sobre todo, y por eso permite la compra de armas de guerra a cualquier ciudadano.

Estos judíos alegan que las vacunas podrían contener ADN de cerdo, u otros animales cuyo consumo fue prohibido por Jehová, ya que algunas vacunas se cultivan en tejidos animales, y aunque luego son filtradas, quien podría asegurar que no quede alguna molécula de carne prohibida?

También Alá prohibió el cerdo a los musulmanes, de modo que comer o no carne de cerdo fue en épocas de persecución cristiana a los judíos y musulmanes en España indicadora de pseudo conversiones que debían ser informadas a la Inquisición. No estoy seguro de que se haya controlado si el Dr. Menem, converso reciente para poder ser presidente, come o no cerdo para verificar si su conversión de la religión musulmana al catolicismo fue de corazón, o solo conveniencia política, aunque la Inquisición ya no es lo que era, y eso de asar falsos conversos ya paso de moda.

En la película Almanya vemos que el protagonista, un turco musulmán emigrado a Alemania en los 60, que tramita su nacionalidad, tiene pesadillas, pensando que para probar su fé, además de jurar, le harán comer carne de cerdo para darle nacionalidad alemana.

Para los científicos, esa prohibición era para prevenir la triquinosis, o para evitar guerras por animales indisciplinados como los cerdos, entre tribus cercanas, y por tanto se optó por la oveja, animal obediente, cuyo hijo, el cordero pascual es sacrificado en honor a los dioses judíos y musulmanes, sin olvidar el chivo expiatorio, viejo ritual judío, que es la base ideológica del enfoque de riesgo usado en medicina.

Como sabemos en España, país cuyo nombre significa tierra de conejos, el cerdo es animal casi sagrado, del cual se come absolutamente todo, desde las orejas a la cola, incluyendo el cuero, y lo más exquisito es el jamón pata negra de cerdo alimentado con bellotas que cotiza a la par del dólar.

A cada chancho le llega su San Martin, dirá burlonamente un general español refiriéndose al gran capitán de los Andes, pero se refería a San Martin de Tours, fecha invernal que indica en España ya hace suficiente frio para la matanza de los cerdos, pues allí nadie sabe lo que es un chancho, palabra que la RAE califica de lunfardo americano.

EL famoso derecho de pernada, que aquí se interpreta como que los patrones de estancia hacen el honor a sus puesteros de desvirgar a sus hijas, consta en sus orígenes españoles en que los siervos al carnear un cerdo debían reservar al amo el pernil, es decir la pata trasera, el corte más sabroso.utilizado para hacer el jamón. El estanciero argentino más acostumbrado a la carne de vaca no exige perniles de cerdo, a lo más salame para la picada previa al asado, y se conforma con el desvirgue, o más bien se conformaba porque esa costumbre ya no creo siga en uso.

La locura anti vacunas se extiende por el mundo, de la mano de las personas más educadas, algunos médicos y artistas conocidos como Robert de Niro que responsabiliza a las vacunas del autismo de uno de sus hijos, y como Facebook y otras redes sociales están plagadas de mensajes anti vacunas, en los últimos días Facebook y las demás han tomado la decisión de eliminar todos esos contenidos, lo que podría ser tan contraproducente como prohibir a los hijos ver paginas porno, lo que no hará sino avivar su curiosidad.

La conductora Mariana Fabiani, por ignorancia, o deseo de rating trajo ayer a su programa un médico anti vacunas, suscitando la ira de científicos del CONICET, porque en esto de las vacunas abundan los fanáticos de uno u otro lado, impidiendo toda discusión científica.

El año pasado una polémica por la vacuna VPH hizo estallar la Colaboración Cochrane, una red mundial de científicos que evalúa en forma ad-honorem la utilidad de las tecnologías médicas, y que tiene una filial aquí dirigida por el actual ministro nacional de salud.

La vacuna VPH trajo polémica desde sus inicios porque fue introducida sin prueba de eficacia, es decir sin saber si las niñas vacunadas tenían luego menos cáncer de cuello de útero que las no vacunadas, y esto se hizo por una razón sencilla, para saber esto habría que tomar cientos de miles de niñas, vacunarlas, y observar hasta que todas muriesen, cuantos cánceres de cuello de útero se producían, para luego compararlas con mujeres no vacunadas, experimento que llevaría al menos un siglo.

Pruebas indirectas de eficacia fueron consideradas suficientes, aunque cuando la vacuna fue traída a Argentina el ministro de salud del entonces presidente Kirchner descartó su uso por razones de costo beneficio, porque la vacuna era muy costosa, y como su eficacia es parcial, la mujer debe hacerse de todos modos periódicamente Papanicolaou, medida altamente eficaz para el control de este cáncer dijo que no valía la pena. La siguiente presidente embargo ordenó a su ministro de salud aplicarla, al ser ella mujer, cansada de que siempre se ahorre con ellas.

EL año pasado la Colaboración Cochrane publicó una evaluación de la vacuna VPH concluyendo que con nuevas evidencias acumuladas, podía considerarse eficaz y segura a la vacuna, es decir que no provoca daño. Esto indignó a uno de los miembros de la Comisión Directiva que acusó de haber omitido en el análisis las investigaciones y casos que evidenciaban daño por la vacuna. Uno de ellos una niña de la provincia del Chaco, y haber hecho esto para favorecer a los fabricantes de vacunas, que ahora subsidian a la entidad, que hasta ahora había funcionado sobre la base de trabajo voluntario.

A mi juicio las evidencias indirectas son suficiente para aconsejar la vacunación VPH, aunque reconozco que sin evidencia directa, pero de todos modos me parece mal que las entidades científicas acepten plata de las empresas que fabrican vacunas o medicamentos, porque a la larga esto sesgará sus criterios, aunque también reconozco que cualquier científico se siente un poco tonto cuando acepta dar conferencias sin cobrar por ello, y me imagino lo que debe pensar el afamado científico cubano Terre Camacho, presidente de la Asociación Mundial de Educación Especial, que vino gratuitamente muchos años al Chaco, convirtiendo a Resistencia en capital mundial de la discapacidad y condecorando por ello a las máximas autoridades provinciales, cuando vé que una psicóloga chilena, sin publicaciones científicas en aval, pero con mucho gracejo humorístico cobrará $ 400.000 por una conferencia sobre esta temática.

A la famosa frase de un director de hospital de Sáenz Peña, ex ministro de salud, “a cambio de ministro, cambio de director”, podríamos agregar, “a cambio de director del IPRODICH, cambio de expertos invitados”.

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