Salud |

Irán, ritos funerarios y apendicitis

La medicina en lucha contra la muerte es una estampa clásica.

Por Alfredo Zurita

La muerte del general Soleimani en Bagdad por ataque yanquis con drones, y su extraordinario funeral en Irán, la antigua Persia me hace recordar la novela El Médico, llevada al cine con el mismo título, basada en la vida de un joven inglés que hace un largo y peligroso viaje para llegar a Persia, y aprender medicina con Avicena, (980-1037) uno de los más famosos médicos de la antigüedad, que ejerció allí durante unos 40 años, escribiendo numerosos libros de medicina y filosofía, que se usaron como textos en todo el mundo por muchos siglos.

El joven inglés está obsesionado por descubrir la causa de la apendicitis, llamada en la novela “la enfermedad del costado”, y quiere para ello abrir cadáveres de pacientes muertos de esa enfermedad, pero su maestro, un devoto musulmán, se lo prohíbe, pues se trata de un delito para la religión, que es castigado con pena de muerte. Los cadáveres son sagrados, solo deben ser lavados antes de su sepelio, y lo son para la mayoría de las religiones, y esto retrasará el conocimiento médico por muchos siglos.

Ahora el estudio de la anatomía es el inicio de la carrera de medicina, y se hace sobre cadáveres que son progresivamente descuartizados por los estudiantes para aprender sus mínimos detalles, en medio de un ambiente festivo, una especie de ritual iniciático para los futuros médicos, que deben aprender a burlarse de la muerte, algo que llegarán a pensar que solo ocurre a los otros, y no a ellos mismos, y como lo sabe cualquier médico, los colegas somos malos pacientes por esta razón.

El paciente lego va al médico porque le duele o molesta algo, pero siempre con el trasfondo del temor a la muerte, por lo que acepta con mayor docilidad las indicaciones.

Avicena, como otro gran médico algo posterior, Maimonídes, (1138-1204), judío de Córdoba, que ejercerá mayormente en Egipto, se inspiran en las obras de Aristóteles, el gran filósofo y sabio griego, maestro del general Alejandro Magno, que conquistá Persia varios siglos antes de Cristo, y cuyas obras fueron introducidas en el pensamiento occidental por los árabes, el imperio dominante de esos tiempos al calor de su gran profeta Mahoma, que proclamó que solo hay un único Dios, llamado Alá, al cual deben rezar varias veces al día, y que tuvo otros profetas anteriores, como Jesucristo y Moisés. .

Ahora los seguidores yanquis de Jesucristo, y los de Moisés em Israel, aliados con la mayor parte de los seguidores de Ala, los llamados sunitas, que gobiernan Arabia Saudita y muchos otros países árabes, se enfrentan con los musulmanes denominados chiitas, que gobiernan Irán e Irak, tratando de liquidarse mutuamente, como lo vienen haciendo desde hace siglos, en nombre de Dios, y ahora parece también del petróleo.

Pero volvamos a la apendicitis, una vez descubierta la causa su tratamiento no fue quirúrgico, como lo es ahora, fundamentalmente porque la falta de anestesia y las infecciones impedían a los cirujanos entrar dentro del cuerpo, y la cirugía eran mayormente amputaciones, practicadas a gran velocidad, en pocos segundos, mientras el paciente era retenido por asistentes forzudos, en heridos de guerra o civiles.

Pero a fines del siglo 19 aparecieron los primeros anestésicos, se comprendió el origen de las infecciones y se crearon métodos de control, con lo cual la cura quirúrgica de la apendicitis se generalizó, siendo tan sencilla, que en los países con pocos médicos es realizada por auxiliares de enfermería.

El respeto a los muertos y los ritos funerarios de las religiones africanas han sido la causa de las recientes epidemias de ebola, pues los parientes del muerto se contagian al manipular el cadáver, y esto es una dificultad adicional para el control, por lo cual la Organización Mundial de la Salud se ocupa en estos días de preparar funerales respetuosos para los muertos de ebola, de modo de facilitar que la población acepte la intervención médica sobre los pacientes.

A contrario senso de todo lo anterior ha causado criticas el uso electoral de un esqueleto humano por parte del decano de la novísima facultad de medicina de Comodoro Rivadavia, un político de larga trayectoria en el mundo partidario, aunque no el académico, pero como todo cambia, quizás tenía razón el médico alemán, creador de la Medicina Social, Virchow, que dijo que la política solo es medicina a gran escala y Aristóteles no tiene nada que ver con la medicina.

Dejá tu comentario