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Hospitales y Elecciones

A los políticos no les interesa la prevención, sino inaugurar hospitales, dice experto extranjero.

Por Alfredo Zurita

Como ex paciente, y quizás futuro paciente del Instituto de Cardiología de Corrientes me felicito de las enormes inversiones hechas por el gobierno de la provincia en este hospital, inauguradas con bombos y platillos días antes de las elecciones, y que desalientan la inversión privada en el tema. Quien podría competir con una institución que cobra la atención a las obras sociales del 80% de sus pacientes, y recibe por el otro 20 % un subsidio estatal de varios cientos de millones de pesos.

El caso también del sanatorio Favaloro, que recibió subsidio estatal para iniciarse, y siguió funcionando en tanto bastaba un telefonazo de su fundador al presidente para recibir fondos adicionales, y cuando estos faltaron, provocó el suicidio.

Estando internado en el Cardiológico me realizaron un estudio con un equipo que estaba siendo instalado, los ingenieros holandeses que comandaban el proceso me comentaron que era el primero que su firma vendía en América Latina.

Pero como especialista en Salud Pública lamento que se priorice la inversión en acciones de baja relación costo beneficio como los hospitales de alta complejidad, cuando esos recursos dirigidos a la promoción de la salud, y acciones de baja complejidad rendirían mucha más salud, sobre todo a la población de bajos recursos.

Pero la atracción por la alta complejidad médica ya tiene muchas décadas acumuladas, y comenzó cuando se vio que la medicina podía curar, y no solo consolar como era su función hasta la Segunda Guerra Mundial. El descubrimiento de la penicilina fue el inicio, y trajo un boom en la construcción de hospitales en todo el mundo, que sigue vigente en los países del tercer mundo, y menos en los países desarrollados, donde ya están un poco de vuelta, y se usa más el análisis costo beneficio para tomar decisiones en salud, que la rentabilidad electoral.

Me desconcertó su ministro de salud, me comenta en una reunión circunstancial, el director de la Organización Mundial de la Salud, al que soy presentado como argentino, después de una visita de él al país. Me dice que se la pasó alabando la Atención Primaria, pero al final le terminó pidiendo ayuda para terminar el hospital Garrahan, y por los lamentos que hemos escuchado estos días por el caso del pediatra pedófilo, parece que la salud de los niños argentinos depende más de este hospital que de los programas de vacunación, y tratamiento de las enfermedades comunes de los niños.

Supongo que como yo lo hice por décadas, los profesores de salud pública de todas las carreras de medicina del país nos esforzamos por mostrar a los estudiantes la enorme importancia de las actividades de promoción y prevención de la salud, así como la importancia de la consulta ambulatoria general, que el actual ministro nacional de salud, especialista en medicina familiar, considera la piedra angular de la política Cobertura Universal de Salud, que el anterior gobierno nacional desarrolló como programa Médicos Comunitarios desde 2004. En ambos casos con poco éxito.

Pero ¿Qué puede hacer esta prédica frente a la realidad concreta de las loas que los medios derraman sobre todo especialista de renombre, y lo que cobran por sus consultas, sin aceptar obra social, ni siquiera con plus?

Ser médico de atención primaria queda para los idealistas, los incapaces, o los que no tienen los recursos necesarios para estudios de postgrado en el extranjero, y convertirse en súper especialistas, el caso de este médico pedófilo, Favaloro o el ex médico presidencial Manes.

En la célebre tira y película Dr. Cureta, se veía siempre sobre la pared detrás del mismo, una foto del Dr. Scheweitzer, médico alemán, premio Nobel de la Paz, que trabajó por décadas en al África profunda, haciendo lo que ahora llamamos Atención Primaria. A su muerte, y como homenaje se recaudaron fondos para construir en la capital del país un hospital de alta complejidad, que el gobierno nunca pudo poner en funcionamiento por no contar con recursos suficientes para ello.

Porque no me sorprendió que el aula más importante de una de las carreras de medicina más vip del país llevara el nombre del Dr. Lautaro Maradona, por décadas médico rural en el interior de Formosa? Seguramente ningún egresado de esa carrera planeaba ser médico rural, pero siempre queda bien, como la foto de Schweitezer en Dr. Cureta.

Por años traté de convencer al Dr. Cichetti, director médico de la misión medica evangélica en JJ Castelli, de asumir la jefatura del servicio de cirugía del Hospital Perrando, en base a sus antecedentes, pero siempre declinó la propuesta con el argumento de que en Resistencia había muchos buenos cirujanos, en tanto que sería más difícil encontrar médicos para tratar la tuberculosis en los indígenas del Impenetrable.

En la democracia el gobierno debe hacer lo que el pueblo quiere, así que en tanto la población crea que los hospitales de alta complejidad son lo mejor para la salud, habrá que seguir construyendo hospitales, tratando de hacer coincidir sus inauguraciones con calendarios electorales para lo cual el caso del Pediátrico de Resistencia es un buen ejemplo. En plena campaña electoral era notorio que no se llegaría a tiempo, así que se hizo venir a la presidenta para una inauguración simbólica, con puesta en funcionamiento meses después, y los médicos deberán también esforzarse por especializarse lo más posible, para no quedar como médicos de atención primaria con suelditos de miseria, y ninguna consideración social.

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