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Hantavirus, política y elecciones

Una enfermedad de los ratones, que se transmite al hombre, y juega en la poíitica.

La epidemia de hantavirus en la localidad de Epuyen, Chubut, que se cree iniciada en una fiesta de cumpleaños a fines del año pasado y que ya ha provocado 9 muertes, y generando medidas judiciales para aislar pacientes y casos sospechosos, interesa al epidemiólogo y también al político.

Preocupa al epidemiólogo el que la cepa de virus, que venía produciendo casos aislados en todo el país desde hace años, a partir del contagio de ratones, haya mutado, y adquirido capacidad de transmitirse entre humanos, lo que la haría mucho más temible, del mismo modo que se teme que la gripe aviar podría hacerlo, provocando una pandemia que ocasionaría millones de muertes en todo el mundo.

Por ahora el tema es motivo de investigación, así como posibles tratamientos, dada la alta letalidad de la enfermedad, casi la mitad de los casos fallecen.

Pero el tema interesa también al político porque las epidemias cambian las percepciones sociales, y pueden ayudar a ganar o perder una elección.

En estos días, dado que no se pueden avizorar candidatos favoritos para la elección presidencial de fines de año la mayoría de los gobiernos provinciales están pensando en adelantar las elecciones para no quedar pegados a la nacional, y aprovechando coyunturas locales.

La provincia de Chubut está gobernada actualmente por el “dasnevismo”, el grupo reunido por el recientemente fallecido gobernador Das Neves, que siendo PJ en su origen tuvo grandes disidencias con las presidencias Kirchner, y termino enfrentándose con ellos. El dasnevismo es uno de los que adelantaría elecciones, lo que no conviene al PJ, que argumenta la epidemia de hantavirus para dilatarlas, diciendo que dada la epidemia no podrían hacer campaña.

Usar las epidemias para sacar ventajas en procesos electorales es común en todo el mundo, o al menos el tercer mundo, y la prensa médica acaba de publicar una nota diciendo que el dilatar las elecciones presidenciales de fines del año pasado en una región del Congo afectada por el Ebola y claramente favorable al candidato opositor al oficialista, fue pura estrategia electoral, puesto que no se acompañó de otras medidas que no afectaban el proceso electoral, y que serían tan necesarias como la postergación de elecciones.

Pero no es necesario ir al África para encontrar ejemplos, en las elecciones argentinas de 2009 estábamos en medio de la pandemia de gripe, y la comisión técnica del ministerio nacional de salud recomendó postergarlas para no favorecer la transmisión, pero como las encuestas daban favorables al oficialismo se siguió adelante, aunque el oficialismo perdió esas elecciones.

Afortunadamente los datos posteriores revelaron que no hubo aumento de casos de gripe, porque ya estábamos en el fin de la epidemia, y no en ascenso como se suponía, y la única víctima fue la ministra nacional, por primera vez una mujer y no médica. Antes y después se volvió a la formula conocida, poner un médico varón como ministro nacional de salud, o su equivalente.

Tampoco es necesario ir a la nación para encontrar ejemplos porque lo mismo pasó con la epidemia de dengue aquí en 2009, en tanto que el gobierno la negaba, la oposición la publicitaba, y los errores de la ministra, también por primera vez mujer no médica, terminaron con su caída, volviéndose a la fórmula tradicional, de que el ministro fuera varón médico, con la excepción de la crisis del 2002 por malversación de fondos, donde una mujer médica fue ministra por algunos meses.

Mezclar manejo de epidemias con política no es una buena fórmula, declaró la directora de OPS/OMS que visitó el país poco después de la epidemia de gripe, aunque esta medica argentina, epidemióloga de formación previa, veía las cosas como epidemióloga, más que como política, y esto es algo inevitable según el viejo refrán de que las cosas son según el cristal con que se las mira.

Como reducir la influencia de los políticos en el control de epidemias no es tarea fácil y requiere mayor poder de las instituciones, cuyos cargos directivos forman parte inevitablemente del botín electoral que el ganador reparte entre sus partidarios. Sirva de ejemplo la situación actual del Instituto Nacional de Epidemiología en Puerto Iguazú, lanzado en 2010 para realizar los estudios necesarios para control del dengue y aún  sin funcionar por vaivenes políticos en la construcción.

El director designado en 2010 afirmó en su discurso de asunción, que había aceptado ser nombrado a dedo, por un año, con la condición de que al cabo del mismo se llamara a concurso internacional para cubrirlo con el mejor candidato disponible en la ciencia mundial, tal como es costumbre que se haga en organismos similares de países desarrollados. Sirva como ejemplo el belga descubridor del virus Ebola que actualmente dirige la Escuela de Salud Pública de Londres.

El discurso me impresionó, pero por poco tiempo, porque después de 8 años aún sigue en el cargo y no se volvió a mencionar más el concurso, del mismo modo que los concursos de directores de los grandes hospitales del Chaco realizados en 2011 fueron anulados al cambiarse de ministro, y sin duda la misma suerte correrán los concursos de la carrera sanitaria vigente, si se concretaran antes del recambio gubernamental de este año, lo que de todos modos es más que dudoso.

Es bueno recordar que aunque el hantavirus muestra predilección por la zona cordillerana del sur, donde los matorrales de rosa mosqueta les proporciona refugio y comida a los ratones, hay casos en todo el país porque los ratones son tan cosmopolitas como los humanos, y el NEA registró un caso el año pasado en Misiones y en años anteriores en Chaco. A diferencia del humano, el ratón no muere por el virus y los transmite a sus pares, y ocasionalmente a humanos. De allí la importancia de la vigilancia epidemiológica.

En cuanto a la prevención seguir las recomendaciones oficlales, tomadas de OPS/OMS.

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