Salud |

Francesca, la orangutana y la obra social

Los dilemas de la medicina y los derechos de las personas humanas y no humanas.

Por Alfredo Zurita

Ayer una orangutana porteña, Sandra, ha sido trasladada a Estados Unidos, por orden judicial. Luego de unos días de cuarentena, será ubicada en un centro de vida salvaje, considerada la mejor opción de vida para esta persona no humana. Costo del traslado unos 100.000 dólares, que deberán ser costeados por el gobierno.

En las últimas semanas hemos sabido que la justicia provincial da la razón a la obra social provincial, y ordena a los padres devolver los 287.000 dólares que costó la cirugía cardíaca de una niña llamada Francesca, operada en Estados Unidos, por cuanto su médica consideró era la mejor opción, y un juez de primera instancia le dio la razón.

La judicialización se mezcla cada vez más en la atención médica, ya que las demandas superan los recursos, aquí y en todo el mundo, y la debilidad institucional del país impide racionalidad, y se atiende más a la ideología de los jueces y presiones sociales, que a los beneficios comunitarios.

Es el caso de un medicamento para una enfermedad rara, la AME, que afecta a unos 400 niños en el país, de beneficio dudoso, pero que cuesta un millón de dólares solo el primer año de tratamiento. Después de algunos dimes y diretes con los padres, el gobierno nacional ha decidido comprarla, a un precio rebajado, que se mantiene en secreto por acuerdo con la empresa productora.

Al mismo tiempo sabemos que han existido déficits de algunas vacunas, seguramente muy exagerados por la oposición en estos tiempos electorales, pero que en algunos casos han sido reconocidos por las mismas autoridades, y cuyo beneficio llega a millones de niños, porque los recursos no eran suficientes.

Con buen tino, al inicio del actual gobierno se envió al Congreso Nacional un proyecto de ley creando la Agencia Nacional de Evaluación de Tecnologías, AGNET, cuya finalidad sería determinar la relación costo beneficio real, que justificara o no que el estado cubra tales o cuales tratamientos. El proyecto ha sido cajoneado hasta el presente, aunque no solo el gobierno tiene interés en el mismo, sino también las obras sociales, es decir los sindicalistas, sometidas a las mismas presiones judiciales. Lógicamente la población, la industria de la salud y los prestadores no tienen interés en limitaciones.

Organismos del tipo de la AGNET existen ya en los países desarrollados, y los gobiernos adoptan decisiones en base a sus recomendaciones, y el equivalente exitoso en Argentina podría ser el INCUCAI, que determina destino de órganos para trasplante en base a prioridades, evitando favoritismos y acomodos, clásicos en nuestro país, al extremo que uno de los personajes del programa Polémica en el Bar, pregunta continuamente “¿Con quién hay que hablar?”, refiriéndose a diversos problemas de su vida cotidiana, y que es lo que hacemos todos cuando tenemos que hacer un trámite en oficinas públicas.

En este sentido, nos parecemos más a África que a Europa, aunque nos sintamos casi 100 % europeos, y 0 % africanos. En ese continente, y por experiencia personal, salvo excepciones todo funciona sobre la base de sobornos, en parte justificados porque los salarios de los empleados públicos son más bien simbólicos.

La promesa del candidato presidencial opositor de entregar medicamentos a los jubilados en forma gratuita me parece razonable, pero el problema es ¿Qué medicamentos se entregarán? ¿Los esenciales del listado de la Organización Mundial de la Salud, o los que la industria aconseja a los médicos?

Un ex ministro nacional de salud 2002-2007 apoyó la decisión del PAMI en 2016 de retirar del vademécum más de cien medicamentos juzgados inútiles, aunque los mismos jubilados, y sus médicos rechazaron la medida aseverando que si eran útiles, problema que muchos países tienen con la homeopatía y medicinas alternativas, cuyo efecto es puramente placebo, es decir psicológico, pero que la presión social obliga a financiar.

Estamos en tiempos de crisis, los que sirven para tomar decisiones difíciles, veremos si es posible con la salud, y la AGNET aparece y puede funcionar, con independencia de presiones.

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