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Escándalo en las elecciones primarias en Estados Unidos

Un problema con el conteo dejó a EE.UU. sin el resultado en el estado de Iowa.

Los caucus de Iowa terminaron, la gente se fue a su casa, los votos se contaron y los principales candidatos hablaron. Pero la esperadísima elección primaria, la primera cita electoral en la carrera a la Casa Blanca, terminó con un gran fiasco: los resultados nunca se conocieron porque el Partido Demócrata tuvo inconvenientes con la aplicación utilizada para el conteo, encontró "inconsistencias", y hasta tuvo que salir a desmentir que hubiera habido un "hackeo".

"Encontramos inconsistencias en el informe de tres conjuntos de resultados", indicó Mandy McClure, directora de Comunicaciones del Partido Demócrata, cerca de la medianoche, cuando ya la noticia ya había dejado de ser la elección de Iowa, para convertirse en un nuevo escándalo para los demócratas.

"Además de los sistemas tecnológicos que se utilizan para tabular resultados, también estamos usando fotos de resultados y un rastro de papel para validar que todos los resultados coincidan y asegurarnos de que tengamos confianza y precisión en los números que informamos", agregó McClure.

"Esto es simplemente un problema de informes, la aplicación no se cayó y esto no es un hack ni una intrusión. Los datos subyacentes y el rastro de papel son sólidos y simplemente tomará tiempo para informar aún más los resultados", agregó.

Ante la insólita ausencia de cifras, los principales candidatos hicieron un poco de malabarismo al salir a brindar sus discursos, que quedaron envueltos en un impensado escenario: todos hablaron sin tener la menor idea acerca de si habían tenido una noche buena o mala.

"No sabemos todos los resultados. Pero sabemos que para cuando todo esté dicho y hecho, ¡Iowa, has conmocionado a la nación!", fue la fórmula triunfalista que ensayó Peter Buttigieg.

Las campañas se preocuparon por dejar saber su profundo malestar a través los medios. El Partido Demócrata de Iowa hizo dos llamadas con los equipos de los candidatos para intentar explicar los inconvenientes. Y Bernie Sanders y Buttigieg decidieron dar sus propias cifras, que mostraban una buena elección para ambos.

Según los datos de Sanders -sobre el 40% de los precintos-, el senador socialista quedó primero; Buttigieg, segundo, y Warren, tercera. Biden quedó en el cuarto lugar. El estratega de Warren dijo que era "una carrera muy cerrada" entre Sanders, Buttigieg y Warren, con Biden "lejos en el cuarto lugar".

El equipo de Trump celebró el vergonzoso episodio: aprovechó para echar un manto de duda sobre la interna de la oposición. "Los demócratas se están metiendo en un lío de caucus de su propia creación con el desastre más descuidado de la historia. Sería natural para las personas dudar de la equidad del proceso", dijo en un comunicado Brad Parscale, director de la campaña de Trump.

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