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Encontró el cadáver de una mujer desaparecida hace 27 años

Janet Farris, tenía 69 años cuando viajaba a una boda en Alberta, desbarrancó y cayó al agua.

Max Werenka es un adolescente de 13 años que paseaba con su familia en barco por el lago Griffin, en la localidad canadiense de Revelstoke, cuando de pronto notó un vehículo hundido en el fondo del agua, en un recodo del lago cercano a la autopista TransCanada.

No se imaginaba que su hallazgo llevaría a resolver la desaparición de una mujer, ocurrida 27 años atrás.

Luego de que el niño descubriera el auto a varios metros de profundidad, la familia recurrió a la Real Policía Montada de Canadá (RCMP, por sus siglas en inglés).

Los agentes llegaron al lugar y el joven los guió hasta el lugar del hallazgo. Fue el mismo Max el que se zambulló primero y descubrió con su cámara GoPro, que dentro del vehículo se encontraba el cadáver de una mujer.

Werenka contó los detalles del hallazgo al canal local CTV News, donde expresó que le gusta explorar cosas nuevas, pero que en ese momento no imaginaba la importancia que iba a tener su hallazgo.

Efectivos de buceo de la Policía Montada llegaron al lugar con equipos especiales para rescatar de las profundidades el cuerpo de la mujer, que fue luego identificada como Janet Farris, de 69 años, originaria de la Columbia Británica, que había sido reportada como desaparecida en 1992.

La mujer se había accidentado mientras se encaminaba con su vehículo a una boda en Alberta. Las autoridades de seguridad de Canadá dijeron que no había elementos sospechosos en la muerte de la mujer, a la vez que felicitaron al adolescente Werenka por su labor detectivesca de ayudar a resolver el caso, que parecía sin posibilidades de resolverse, luego de tantos años.

El hijo de la mujer, George Farris, de 62 años, señaló con respecto al encuentro del cadáver de su madre, tantos años después: "Creo que lo peor fue no saber nada".

En declaraciones a CBC News, el hijo de la mujer fallecida señaló: "Asumimos que tal vez se había salido del camino o se había quedado dormida, o había tratado de evitar un accidente o un animal en el camino".

Finalmmente, la familia de Janet siente algo de alivio porque piensan que la historia tuvo un cierre, tras años de agonía e incertidumbre por no saber nada sobre la mujer. Nunca imaginaron que el alivio provendría de la cámara GoPro de un valiente y curioso adolescente como Max Werenka

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