Sociedad |

Ellas

Por Mónica Persoglia

La gente miraba las imágenes del televisor, cambiaba de canal, volvía al primero, se detenía en el segundo, escuchaba el tercero.

Hacían zapping, pero se hablaba y hablaban mujeres, cada una seducía a su modo. Lilita Carrió, desenfadada exigía la ley, Cristina mostraba una imagen contenedora y una fuerte arenga política, un dejo de “yo los quiero”, pero diferente al de Evita, que con los puños y el rostro contraído mostraba amor y enojo, imágenes diferentes, maternalista, una enérgica, la otra fuertemente femenina.

En nuestra provincia la señora Azula, batalladora, Aida Ayala, la profesional elegante, inteligente y consensuadora, por una circunstancia, no la recuerdan, pero quedaron improntas de mujer en la ciudad.

¿Cuál de las personalidades conquistó el corazón de la gente?

Responderán de acuerdo a hoy, si necesitan apoyo, un abrazo contenedor, quien los defienda, les exija, los auxilie, o quien sea valiente, fuerte y guerrero a la vez.

Las personas en general optan de acuerdo al presente, son rápidas para olvidar lo bueno , memoria para lo negativo y capacidad de rencor, y otras veces simplemente el olvido. De ahí las reincidencias.

En la era caliente del feminismo, el rol que cumplen les da un espacio y permite exponerse.

Necesitamos, un equipo de mujeres y hombres capaces.

Al ser un país paternalista, el sentimiento que buscan y tratan de encontrar es el de “abrigo”, papá o mamá. No hay que confundirse, el país quiere inteligencia, batalladores, con sentido ético y estético.

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