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El PJ Chaco repudia las manifestaciones de la Policía de Buenos Aires

Por Domingo Peppo

Desde el Consejo Provincial del Partido Justicialista del Chaco queremos manifestar nuestro más profundo rechazo a las actitudes y acciones que se han desarrollado en diversos espacios, llegando hasta manifestarse de manera sediciosa contra la máxima autoridad del Poder Ejecutivo Nacional.

Entendemos la preocupación compartida por millones de argentinos respecto a los cambios en las condiciones laborales que ha generado esta pandemia. En muchos hogares que atraviesan esta situación compleja, se manifiesta la ansiedad sobre el futuro de nuestra sociedad en la post pandemia.

Pero lo que no podemos entender, ni mucho menos justificar, es la actitud de quienes no han sabido ganar en las urnas el apoyo popular y utilizan estos momentos de vulnerabilidad para mostrar su lado más oscuro: el apoyo a las prácticas contrarias a los valores democráticos, que desprecian el bienestar de un sistema republicano que tanto le ha costado al pueblo argentino conseguir y mantener.

Los reclamos de una parte de los agentes de la Policía de la Provincia de Buenos Aires, por más legítimos que sean, no pueden transformarse en una protesta armada frente a la residencia presidencial. El gobierno que encabeza el presidente Alberto Fernández es un gobierno que escucha y enfrenta los problemas, que acompaña y resguarda. Que cree en el trabajo y el diálogo como las únicas salidas para tratar las demandas de la sociedad.

Es por ello que no debemos aceptar estas actitudes, ni naturalizar manifestaciones que agravian tanto a los demás integrantes de esa fuerza de seguridad como a la sociedad toda.

La policía es un cuerpo de civiles que portan armas y están preparados para proteger a los civiles: ciudadanos, ciudadanas y sus familias. Un reclamo salarial, la necesidad de un aumento de las remuneraciones, deja de ser justo cuando esa condición se usa para extorsionar al Estado.

Un gobierno popular nunca dejará de oír un reclamo legítimo. Pero esta forma de manifestar no tiene lugar. La prepotencia de la exhibición de armas, sumado a las demostraciones de quienes deberían resguardarnos, muestra que para ciertos sectores la democracia y el respeto por sus valores de convivencia han sido olvidados.

Las situaciones que ocurren alrededor de la residencia de Olivos, así como las manifestaciones públicas sobre la interrupción de la institucionalidad, por parte de algunos actores políticos, son totalmente inadmisibles en un marco democrático.

La sociedad argentina en su conjunto de expresiones, los tres poderes de la democracia incluyendo a legisladores y magistrados, no deben permitir que reclamos sectoriales tomen de rehén la gobernabilidad del conjunto.

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