Sociedad |

El peor ministro de salud de la historia

Del árbol caído todos hacen leña

Por Alfredo Zurita

La renuncia del secretario Rubinstein tras ser desautorizado por el presidente, cierra en forma desdorosa una brillante carrera profesional de este médico, fundador de la especialidad de Medicina Familiar en el Hospital Italiano de Buenos Aires, autor del libro más conocido de esa especialidad, profesor de la misma en la Universidad de Buenos Aires, y más recientemente director de una institución privada dedicada a estudios de eficacia médica.

Varios especialistas en salud publica de la oposición, algunos de ellos ex ministros, lo acusan de haber sido el peor ministro de la historia del país, calificativo que también se aplicó a algunos de sus antecesores, lo cual sin duda es una exageración, pues el federalismo del país limita el rol del ministro nacional a un papel casi simbólico, después que se decidiera respetar la constitución nacional, que dice que la salud pública no es responsabilidad nacional, salvo en las fronteras, sino de las provincias.

Un enorme presupuesto hizo que el primer ministro nacional, 1946-1954 nacionalizara de hecho la salud pública, invadiendo las provincias con hospitales y centros de salud, pero esto se comenzó a revertir después del golpe de 1955, y ya casi no hay ningún servicio nacional, lo que dio pie a la idea, en la crisis del 2001 de eliminar este ministerio, que ya no tenía ninguna función, salvo la necesidad de una representación nacional para reuniones internacionales.

Dentro de esas limitantes, el ministerio nacional trata de influir en las políticas provinciales de salud, muy dominadas por la politiquería partidaria, mediante programas de apoyo, de los cuales el de vacunación quizás sea el más importante, pues provee a las provincias en forma gratuita para ellas, de casi 20 vacunas, convirtiendo al país en uno de los que más vacuna.

El programa Remediar, creado en 2003, que provee medicamentos básicos a miles de centros de salud en todo el país también es destacable, pues las provincias tienden a abastecer a los hospitales, y solo si sobran medicamentos, a los centros de salud.

La ley nacional de salud mental, sancionada entre gallos y medianoche en 2012, que tiende a desmacomializar, no ha tenido avances, pero es difícil que los tenga, pues es rechazada en bloque por los médicos psiquiatras desde su sanción, y la comunidad, que prefiere que los locos estén encerrados.

Como política general de salud se predicó la vuelta a la medicina familiar, o general, algo que hacen todos los ministros desde hace al menos 60 años, pero que la población no acepta, ni tampoco interesa a los médicos, que saben que se gana más como especialista, y sin necesidad de estar versado en toda la medicina, sino solo en una pequeña parte.

Y por fin el espinoso tema del aborto, motivo de esta renuncia, cuya legalización ha sido defendida tanto por el ministro saliente, como por dos de sus antecesores inmediatos, los ministros González García y Gollán, 2002-2007 y 2015, pero no por el ex ministro Manzur, 2009-2015 actualmente gobernador de Tucumán, y tampoco por la anterior presidente, y el actual.

Como lo mostró el debate por legalización del aborto el año pasado, los legisladores están a favor y en contra con independencia de su ´pertenencia partidaria, más o menos por mitades, y lo mismo ocurre en la población, aunque en este caso son las mujeres jóvenes las que están a favor, y los varones y mujeres mayores las que están más bien en contra

Pese al fallo reciente de la Corte Suprema, que ratifica que la mujer violada tiene derecho al aborto, en cualquier parte del país, las provincias lo aplican según les parece, algunas en forma amplia, y otras en forma más que restrictiva, y esta resolución solo tenía una finalidad más bien simbólica, quizás un último gesto del secretario, que aceptó en forma pasiva, el hecho también simbólico el año pasado de ser bajado de categoría de ministro a secretario, pero que dio pie a muchas críticas de la oposición.

El presidente electo, se ha manifestado favorable a legalizar, lo que parece haber disgustado al Papa, que canceló una visita prevista del mismo antes de asumir, así que aún habrá mucho que discutir antes que el derecho a abortar sea efectivo, así como el derecho a la salud, no previsto en la reforma constitucional de 1994, en la que fue reemplazado por el derecho a un ambiente sano, según la moda de la época.

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