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El iceberg del coronavirus

La mayor parte del iceberg es invisible, como los virus.

Por Alfredo Zurita

Uno de los expertos del comité asesor nacional, creo el más importante de ellos, comparó anoche la situación de la pandemia a un iceberg, los casos que conocemos son solo una parte de los mismos, los demás, por ser asintomáticos, como en el iceberg, no los vemos, salvo que hagamos como Corea del Sur pruebas masivas en la población, que permitan identificar casos asintomáticos.

En Argentina por ahora eso no es posible, porque el Malbrán apenas da abasto para procesar las muestras de los casos con síntomas o muy sospechosos, de modo que el incremento de laboratorios que se anuncia para los próximos días sin duda aumentará el número de casos al permitir aumentar el número de pruebas.

Reforzó sus dichos con una investigación que hicieron 6 meses después de la pandemia de gripe A en 2009. Tomaron chicos que no habían enfermado durante la pandemia, y encontraron que el 41 % tenían anticuerpos, es decir que si habían sido infectados, pero sin tener síntomas.

La única forma de parar en forma permanente una enfermedad transmisible para la que no hay vacuna es que la población susceptible pase a ser inmune pasando por la enfermedad, por eso en mi niñez las madres trataban de contagiar a propósito a sus hijos de algunas enfermedades que tenían fama de ser benignas en la infancia, pero peligrosas en la adultez.

El sarampión, una de las más contagiosas, producía por ello epidemias cada 4 o 5 años, todos los chicos pasaban la enfermedad, y quedaban inmunes para toda la vida, pero nacían nuevos niños susceptibles y en 4-5 años se juntaba la cantidad suficiente para una nueva epidemia. La vacuna cambió esto, pero aun con 94 % de los chicos vacunados, una cobertura satisfactoria, porque siempre es difícil llegar al 100 %, hubo un brote en el gran Buenos Aires el año pasado

Pero algunas vacunas no producen inmunidad permanente, el caso de la gripe, en la cual solo dura pocos meses, lo que obliga a la revacunación permanente, y este era un punto débil de la estrategia que llevaba adelante el gobierno inglés, dejar correr el virus para que la población se inmunizara lo más rápido posible. La advertencia de sus científicos de que esto podría suponer medio millón de muertos porque el sistema de salud no podría atender tantos pacientes en corto tiempo hizo que el gobierno cambiara de posición y optara por recomendar a la población que dificultara el contagio mediante el distanciamiento social y el quedarse en casa.

Otro problema de esta nueva estrategia es que según los mismos científicos este distanciamiento social y quedarse en casa podría extenderse por muchos meses, produciendo recesión económica y hartazgo en la población, o en caso de levantarse prematuramente confiados en la baja, producir un nuevo incremento del número de casos por no haber aun un porcentaje suficiente de inmunes.

Algo similar se persigue con el achatamiento de la epidemia, que se produzca el mismo número de casos, pero más repartidos en el tiempo para que no se saturen los establecimientos de salud.

La historia de las epidemias y pandemias nos permite ver que hay una secuencia de fases, en una primera fase la población no toma en serio las cosas, en parte porque el gobierno trata de minimizarlas u ocultarlas. En una segunda fase la gente comienza a alarmarse porque se difunden casos de enfermos y muertos, reales o no, y el gobierno sobrerreacción para no cargar con el costo político, y porque la epidemia exterioriza odios y tensiones ocultas, por ejemplo el cierre de fronteras dentro del país, o entre países, o étnicas, los judíos en el pasado, los chinos ahora.

Hasta ahora los casos en el país son de clases sociales acomodadas, que tienen disponible buena atención médica, y condiciones sociales para guardar aislamiento, esperemos se pueda brindar lo mismo a los pobres, y alternativas para aislamiento en caso no puedan hacerlo en su domicilio.

El mismo experto citado al comienzo reconoció que las medidas se adoptan más sobre sentido común que sobre conocimiento científico que aún escasea, y esto es inevitable cuando se enfrenta a un virus totalmente nuevo, aunque varios expertos y la misma OMS desde hace varios años venían diciendo que la próxima guerra no sería entre países, sino de la humanidad contra agentes bacterianos o virales, frente a los cuales estaríamos desarmados si no se reforzaban adecuadamente los servicios de salud y vigilancia epidemiológica, cosa que nadie hizo pues la moda actual es privatizar la atención de salud, que sería como privatizar los bomberos, y pagarles solo cuando apagan incendios.

Para complicar más las cosas la OMS duda de que algunos países sean veraces en informar el número de casos, y según denuncia un funcionario de salud de Chaco es por esta razón somos la única provincia del NEA con casos de coronavirus.

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