Salud |

El hambre, la malnutrición y la Coca Cola

Una decisión cuestionada por los nutricionistas.

Por Alfredo Zurita

Comer y si se puede bien en cantidad y calidad es tan importante para la vida y la salud, que en la Convención Constituyente de 1994, al advertir que la nueva constitución nacional no incluiría el derecho a la atención medica, un médico que estaba entre los constituyentes propuso que se incluyera el derecho a comer adecuadamente en cantidad y calidad, mas importante para la salud que la medicina.

La propuesta fue considerada excesiva y no quedó en la versión definitiva, de modo que los individuos deben arreglarse por su cuenta para comer, con ayuda de la caridad pública y privada, y lógicamente la cantidad prima sobre la calidad de los alimentos.

No sé si en la legislación de Cuba se incluye el derecho a comer, pero un famoso escritor, que vive allí, aunque no es amigo del gobierno, reconoce que nadie pasa hambre, pues tiene garantizado un suministro mínimo de alimentos, aunque como critica agrega que nadie puede comer hasta hartarse, una condición que aquí muchos consideran el sumun de la felicidad, y nada satisface mas a un asador, que sus invitados rechazan nuevos bocados, diciendo que ya no pueden mas, y creo lo mismo pasa en Cuba pues los personajes de este escritor, gastan sus recursos extra en organizar comilonas, con vituallas conseguidas en el mercado negro. La serie de Netflix “Cuatro estaciones en la Habana” las muestra.

En el pasado la desnutrición era un gran problema, pues la comida era escasa, aún pasa en muchas partes del mundo, sobre todo cuando hay guerras, o sequias, pero ahora el problema mayor es la malnutrición. Se come la cantidad suficiente de calorías, pero no balanceadas en cuanto a nutrientes, y el resultado en vez de ser chicos esqueléticos, son chicos gordos y petisos porque no crecen lo suficiente. En épocas del servicio militar obligatorio se sabía que los soldados que venían del norte del país eran 5 cm más bajos que los de la zona central, y como ser alto era requisito para entrar en Granaderos, pocos norteños hacían el servicio militar allí.

En los adultos la malnutrición se expresa como obesidad, producto del exceso de calorías, y la falta de actividad física, siendo factor de riesgo para varias enfermedades.

Las bebidas gaseosas han sido señaladas como causa principal de malnutrición en niños y adultos, y su consumo, raro en mi infancia, es ahora tan generalizado, que el gobierno las incluye en los Precios Cuidados, pese a que el Consejo contra el Hambre recientemente creado, las desaconsejó.

Comer es un hecho tanto biológico como cultural, y por esta razón siempre rechazé comer conejillos de indias en los países andinos, donde son considerados un manjar, pues mis hijos los criaban como mascotas, y también por esta razón el argentino rechaza comer carne de caballo, también plato gourmet en otros países a los cuales la exportamos.

Ahora la publicidad moldea la cultura del comer, como la vida en general, y asociar las gaseosas a la felicidad explica porque se las prefiere, favorecidas por el hecho de que no disponemos de mecanismos biológicos para frenar su consumo, llevando a una suerte de adicción, y existen evidencias de que las empresas azucareras se ingeniaron para desviar la atención del consumo de azúcar a las grasas, lo cual llevo a la actual obsesión por bajar el colesterol.

Comer sano incluye verduras y tomar agua, ambas cosas que la mayoría de los niños detesta, por lo que el consumo de verduras es bajo en todos los grupos sociales, y los envases vacios de gaseosas son un desecho de los mäs comunes en los basurales.

El gobierno aduce que incluyó la Coca Cola en Precios Cuidados porque la gente está habituada a tomar gaseosas, y lo hará de todos modos, hasta que la educación alimentaria los convenza de hacerlo de otra manera, lo cual no parece será tan fácil, a la luz de la experiencia internacional, pues la obesidad aumenta en todo el mundo, y aun la solución quirúrgica, intentada por Maradona, y nuestro actual ministro nacional de salud no siempre resulta exitosa, como lo muestran ellos mismos.

La inclusion de cocineros en el Consejo Nacional contra el Hambre me parece una decision acertada, pues ellos deben encontrar la forma de comer rico, sano y barato, y hay un sanatorio muy vip en Buenos Aires, donde luego que el médico y la nutricionista han indicado la dieta que debe seguir el paciente, viene el cocinero a proponerle platos que satisfagan esos requisitos.

Tambien recuerdo que visitando una gran clinica nacional me llamo la atencion la cocina tan pequeña, pues un hospital de esas dimensiones tendria una veinte veces mas grande. El propietario de la clinica me dijo que alli solo preparaban sopas y puré de zapallo para los pacientes, no comida para el personal, que es la que consume la mayor cantidad en los servicios publicos, aunque entiendo que en algunos hospitales ha sido tercerizada para los profesionales, a los cuales desagrada cualquier comida de hospital.

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