Salud |

Dr. Li Wenliang. Mártir de la salud

Como tantos que honran a la profesión, que otros deshonran.

Por Alfredo Zurita

Este médico oftalmólogo chino, de 34 años de edad, ha fallecido hoy en él un hospital de Wuhan, la ciudad epicentro de la epidemia de coronavirus en China.

Fue el primero en darse cuenta que se estaba ante una nueva enfermedad, distinta a las conocidas, y advirtió de la misma a través de un red social, lo que le valió ser acusado por las autoridades de “perturbar el orden social”. Se contagió y murió de coronavirus, generando gran indignación en la población que lo considera un héroe, y desconfía de la información que transmiten las autoridades, lo que es reconocido por la misma Organización Mundial de la Salud, que pide a los países no ocultar los casos para mejorar el control de la epidemia.

Desconozco la legislación china al respecto, aunque no creo sea muy diferente a la argentina, Todo médico debe informar a las autoridades todo caso de una lista de enfermedades definidas, que se encuentran bajo vigilancia continua, así como de posibles enfermedad nuevas, o efectos imprevistos de un medicamento, también es obligatorio notificar a las autoridades la simple sospecha de maltrato infantil. La mayoría de los medicos, para evitarnos problemas evitamos cumplir estas reglamentaciones, por varias razones, que incluyen que información confidencial de pacientes, tales como tener SIDA, circule por oficinas públicas sin garantía de que el secreto profesional será respetado.

Para no ahuyentar el turismo, o crear problemas con el comercio internacional los países suelen demorar informar sobre comienzos de epidemias, dificultando su control, y la Organización Panamericana de la Salud, OPS fue creada precisamente para eso por los yanquis 50 años antes de que se pensara en crear la Organización Mundial de la Salud. Por esa razón su sede central está en Washington.

Sabemos que los políticos de todos los tonos y colores nos ocultan parte de la información, y solo publican la que les conviene, dando lugar a rumores, que a veces se confirman, alimentado las sospechas de la población, y ocurrió en Argentina en todas las epidemias conocidas bajo gobiernos de distintos colores, afectando en algunos casos el control de las mismas.

La ministra Ocaña mentía, no hay 1.000 casos de gripe, sino 100.000 dijo lo mas pancho el ministro que la reemplazó en la epidemia del 2009, sin que nadie pudiera pensar que eso fuera delito, incluyendo que el mismo funcionario en su cargo anterior de ministro de salud de la provincia de Tucumán, dibujo una baja artificial de la mortalidad infantil transfiriendo muertos de una tasa a otra. Hubo escándalo cuando el artificio se descubrió pero eso noó afectó su carrera política, y hoy es gobernador de Tucumán, reelecto además.

En China, para evitar nuevos problemas, se ha prohibido, bajo severas penas a todo el personal de salud difundir información sobre la epidemia, la que será centralizada por las autoridades políticas, y epidemiólogos independientes estiman que la cantidad de casos reales en China está muy por encima de las cifras informadas, ya que la velocidad de difusión de la epidemia es logarítmica e impresionante cuando se la compara con la anterior del SARS.

Es lamentable que se maneje la salud de las poblaciones con tanta liviandad, pero parece no hay otra forma posible en este mundo con instituciones nacionales tan débiles y politicos que no reparan en medios para conseguir o conservar el poder, aunque hayan jurado sobre Biblias o textos similares.

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