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Dr. José Vogelmann. In Memoriam

Por Alfredo Zurita

En esta semana ha fallecido en Sáenz Peña este médico sanitarista que ejerció la conducción de la Zona Sanitaria 2 de la provincia del Chaco entre 1968 y 1973, que abarcaba los 2/3 tercios Oeste de la provincia, y casi todos los hospitales.

Oriundo de esa ciudad fue el primer medico sanitarista formado en el país, (pues algunos anteriores lo habían hecho en el extranjero), en la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Buenos Aires, de reciente creación absorbiendo una experiencia anterior dentro del mismo ministerio nacional de salud ´por el Dr. Ramón Carrillo, quien comprendió rápidamente que no bastaba poseer un título de médico para ser funcionario de salud pública.

En esas épocas era muy raro que un médico aceptara cerrar su consulta durante un año para trasladarse a Buenos Aires, y lo siguió siendo después, hasta que ser sanitarista para ejercer funciones de conducción en salud pública dejó de ser necesario, priorizándose la lealtad partidaria, y la inundación de cursos de fin de semana que comenzó a aparecer en el país progresivamente y que permite aprender cualquier especialidad médica por internet, sin necesidad de practica alguna, y reduciendo los candidatos a residencias médicas.

El “colorado” Vogelmann recorría incansablemente los hospitales por caminos de tierra, para controlar que los medicos cumplieran horarios de atención, en una situación imposible, pues raramente había más de un médico en cada pueblo, en algunos ninguno, y cualquier mejora de la atención pública conspiraba contra el éxito de su consulta privada, y no le arredraba que algunos de ellos fueran caudillos políticos, con potencialidades de ser gobernadores o ministros, lo cual le acarreó tantos problemas que decidió hacerse dermatólogo en forma autodidacta para tener una alternativa en caso se decidiera prescindir de sus servicios, lo cual efectivamente ocurrió. Desde esa especialidad comenzó a ocuparse por décadas del control de la lepra en el interior, reemplazando a los especialistas que venían de Resistencia.

El último brote de viruela en Argentina, en Misiones, en 1970, y la alarma que eso generó, lo llevó a pedirme colaboración para ir a ver los posibles casos, y luego lo ayudé a desarrollar el Programa de Salud Rural en el Impenetrable, lo cual me introdujo en el mundo de la salud pública, desconocido para mi hasta ese entonces, y en el cual me quedé por 50 años, con los vaivenes que el evitó volviendo al ejercicio de la profesión como clínico, lo que yo seguramente hubiera hecho de no conocerlo, aunque de todas maneras se lo agradezco.

Mis condolencias a su familia

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