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Doña, se me murió la yegua

“Doña, se me murió la yegua”, así dijo Juan a doña Elvira.

Juan, de alrededor de treinta años, tenía mujer y cuatro hijos. Usaba su carro para juntar elementos desde la basura, para ellos o revender.

Consideraba a su carro su medio de transporte y de trabajo, llevando su yegua flaca por pocos pastos y poca agua. Pero se justificaba diciendo que había sequía y no tenía para la alfalfa.

Lo que conseguía no les alcanzaba para vivir ni sobrevivir, pero peor sería sin su yegua.

No tenía en su mente otro medio, ni lo pensaba ni consideraba. Ser algo más que pobre, le ofrecía pocas opciones, y mucha ignorancia.

Detrás de un carro, hay una familia. Hay niños, hambre, calor y frio, y enfermedades, producto de la mugre.

Erradicar los carros va un análisis más allá de los caballos.

Una vez se consideró, que ellos, los carreros, trabajaran en el reciclado de basura. Labor que tendrá varias etapas, desde la selección de la basura hasta llegar al reciclado.

Una idea bastante buena, si se la toma en serio, se organiza, capacita, planifica y administra. Hasta podría pensarse en una cooperativa u otra visión cercana o parecida, ya que el reciclado produce dividendos, pero necesita mano de obra.

Se estaría dando una oportunidad en otro espacio para la mantención de estas familias, en todos los órdenes y el tema de la tracción a sangre considerarla en otro punto de vista.

La basura, hizo rica a doña Juana, que organizaba a sus carreros.

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