Salud | Coronavirus

Del coronavirus al olvido

Por Marcela Verónica Acuña de la Agrupación Mujeres al frente del Movimiento Socialistas Unidos Emerenciano

Los que trajeron la peste del coronavirus fueron los pudientes, las personas que viven en el centro de las ciudades principales. No la trajeron los morochos y morochas de las villas y barrios de la zona Sur. Pero al parecer la policía tienen entreverada la información, ya que está deteniendo a personas pobres que salen a hacer changas para dar de comer a sus familias o que trabajan de serenos en algún espacio público.

Las comisarías colmadas de personas pobres, trabajadores, la mayoría desocupados, muchos jóvenes todos de condición humildes, basta con solo mirarlos. Otra vez la desigualdad. La peste la trajeron los pudientes y los pobres ligan la persecución, el maltrato verbal clásico de las fuerzas policiales y lo peor, el no poder llevar el pan a su familia.

Los platos rotos siempre los pagamos los negros, mientras los verdaderos responsables cómodamente tienen, no sólo impunidad, sino también la posibilidad de tener todo resuelto en la "cuarentena" impuesta al pueblo por secreto. Mientras las familias de los pobres sufren hambre. ¿Hasta cuándo tanta desigualdad?

El gobierno sigue creyendo que con medidas represivas logrará aislar a todos pero en esos todos no están los responsables y si están los ponen en un pie de igualdad con los sectores pobres que no pueden por razones obvias quedarse en sus casas.

Que fácil es decir "quedate en tu casa" como eslogan, sin pensar que estamos en un país donde la gente se muere mayormente de hambre no de coronavirus. Pero al parecer siguen siendo invisibles para los gobiernos que sólo miran a los pudientes a quienes protege. No solamente se deben asumir medidas sanitarias sino también programas socioeconómicos y de atención alimentaria ante la emergencia del coronavirus.

El Estado no puede dejar indefensos a miles de familias que viven al día. Como mujer, madre y militante de un espacio social y político no puedo callar está realidad. Entiendo el pánico y su lógica en las masas. No entiendo porqué siempre los más débiles, los pobres, los nadies, como los llama Eduardo Galeano, siempre son los que quedan sin derechos y por sobre todo son los más incomprendidos.

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