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¿De qué morimos en 2019?

Nadie se quiere morir y muchos creen que la medicina es el camino de la inmortalidad.

Por Alfredo Zurita

Las causas de la muerte permanecieron oscuras hasta el siglo 19, cuando se descubrieron los microbios, y se los responsabilizó de ellas, hasta la exageración, pero los microbiólogos debieron enfrentar desde el inicio a los médicos sociales, que por su parte habían descubierto la pobreza como causa de enfermedad y muerte.

Un famoso médico social alemán, el Dr. Virchow pronunció una frase que aún se repite en todo el mundo, “como causa de enfermedad, los microbios son unas pobres causas”

Vacunas, agua potable, y antibióticos parecieron dar la razón a los microbiólogos, eliminando algunas enfermedades producidas por microbios, dando mayor preponderancia a las llamadas enfermedades crónicas, como las cardiovasculares y el cáncer.

La gente no moría en la niñez por enfermedades microbianas, y podía vivir hasta morir por cardiovasculares y cáncer, aunque los que no morían en la niñez podían vivir antes tanto como ahora, porque el arsenal médico es relativamente impotente contra ellas. He analizado esto en una nota reciente, que puede verse aquí.

Por otra parte la pobreza ha sido reconocida como determinante de enfermedad y muerte, indicando con la palabra determinante una causa detrás de las causas. Los pobres, en promedio, viven mucho menos que los ricos.

Pero en el ínterin apareció el psicoanálisis, y una nota de la prensa nacional ubica también como determinante a los conflictos personales, la nota es interesante, y puede verse aquí.

En la nota, el autor, prestigioso psicoanalista local, desarrolla su tesis de los conflictos como determinantes en enfermedad y muerte, pero termina reconociendo que las tres causas de muerte mas importantes hoy en día son las cardiovasculares, el cáncer y el exceso de medicina, o más bien de medicamentos, porque son ellos los responsables de la mayoría de las muertes por exceso de medicina, aunque hay otras causas, como el exceso de exámenes diagnósticos, caso Pérez Volin, y como estamos en el mes del cáncer de mama, es bueno recordar que la mamografía contiene un potencial de riesgo, por lo que debe usarse con precaución en mujeres sanas. En la recomendación de nuestro Instituto Nacional del Cáncer, solo a partir de los 50 años, y cada dos años.

La firma Avon que patrocina lacitos rosas y caminatas lo hace como parte de su política comercial, pero recibe críticas que aparecen en Wikipedia bajo el título “Lazo Rosado”.

“Samanta King, en su libro publicado en el año 2006, describe cómo el cáncer de mama ha pasado de ser tan solo una enfermedad seria y de dolor personal para convertirse en una industria de mercadotecnia de supervivencia. En un derramamiento de filantropía sin precedentes, corporaciones enteras ponen toda su promoción en la cura de la enfermedad dándole menor importancia a los esfuerzos de prevención y a la salud pública y sofocando los llamados a la investigación sobre el por qué y el cómo el cáncer de mama afecta a tantas personas. En este caso en particular, King se cuestiona sobre la efectividad y la legitimidad de los esfuerzos y fondos del sector privado para detener la epidemia entre las mujeres americanas. Es evidente que las tiendas están llenas de productos con el lazo rosado y así mismo el Internet está saturado de promociones que aseguran hacer donaciones para la investigación del cáncer de mama. El significado del Lazo Rosado ha cambiado. Muchas compañías han estado usándolo como una herramienta de mercadotecnia. La gente sabe que el lazo rosado es un símbolo para la concienciación del cáncer de mama. El mercado sabe bien que la gente desea involucrarse en asuntos de caridad y en especial las mujeres que suelen hacer muchas compras y les gustaría saber que están contribuyendo en una buena causa. No obstante, hacer las compras para apoyar la lucha contra el cáncer de mama no es la actitud apropiada, ya que estos consumidores no saben qué porcentaje de ese dinero será destinado para la fundación. Esto es algo que no se especifica por las organizaciones y a medida que el lazo rosado se sigue comercializando de esta manera, al mismo tiempo va perdiendo su poder de influencia”.

De todos modos, como vemos en la prensa de estos días, ninguna institución deja de cooperar con la empresa Avon.

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