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De cara a otro Ni Una Menos, el Estado es responsable

Los gobiernos cambian, las violencias hacia las mujeres siguen.

Por Plenario de Trabajadoras Chaco

Las luchas de las mujeres marcan un rumbo cada año y en el Chaco padecemos agudizada todas las violencias hacia las trabajadoras. Este contexto nos empuja a luchar, a pesar de que durante lo que van los seis meses del año, muchas dirigentes de los movimientos de mujeres que se decían independientes terminaron integradas al gobierno, las organizaciones independientes levantamos la voz y seguimos gritando que ante toda la violencia el responsable es el Estado

Las mujeres indígenas, las trabajadoras precarizadas y las piqueteras, denuncian la falta de insumos en salud y la falta artículos de higiene en los barrios. Durante la charla debate virtual del sábado"la lucha de las mujeres no está en cuarentena", Emilce Díaz del Polo Obrero de Pampa del Indio nos decía “las mujeres indígena siempre fuimos discriminadas, acá en Pampa del Indio tenemos un aguatero para 5 colonias, no podemos sembrar porque no tenemos herramientas y tampoco nos dejan vivir del monte porque lo están talando”.

La precarización laboral en Chaco afecta a miles de mujeres, así lo reflejaron Nancy Ruiz delegada del hospital Bicentario de Castelli y Valeria Gonzalez trabajadora de la Casa refugio Madres del Sol en Barranqueras, las trabajadoras de salud y de asistencia a víctimas de violencia hace más de 10 años reclaman el pase a planta, esto significa que viene precarizadxs desde la segunda gestión del gobierno de Capitanich, muchas de ellas son el principal ingreso de su familia y otras trabajadoras cobran becas de $3000 o cada tres meses, las respuestas del gobierno son las amenazas y la represión. Mientras la burocracia sindical negocia por debajo de la mesa, las trabajadoras que le ponen el cuerpo en hospitales y casas refugios defienden los derechos laborales y enfrentan la violencia del Estado, a pesar de que muchos de esos sindicatos tienen secretaria de género, a pesar de que hoy contamos con la secretaría de DDHH y Géneros, nada a cambiado, la violencia hacia las mujeres continúa.

En este contexto de peste Capitanich y su gabinete criminalizan la pobreza. Todas las semanas no solo se suman casos nuevos de COVID-19 sino también represiones brutales y torturas en manos la policía de Capitanich. Las condiciones de insalubridad en la que viven miles de mujeres y sus familias en el interior del Chaco sin agua, sin trabajo y sin acceso a alimentos, no puede reducirse al simple consejo de #quedateencasa y pasar por arriba las condiciones en que pasan la cuarentena, porque muchas de estas condiciones son las que llevaron a los contagios masivos en las barriadas como el Gran Toba, donde el hacinamiento, la pobreza y la desnutrición puso de relieve que la responsabilidad de las muertes no es por no entender los protocolos sino porque el Estado, gobierno tras gobierno, fue impidiendo a miles de familias a una vida digna.

De esta constante violencia somos todxs testigos que el lazo que une a Capitanich con las iglesias se volvió más fuerte, las mujeres vulnerables encerradas con su agresor mientras se siguen celebrando cultos evangélicos para recaudar plata, las niñas muchas de ellas abusadas en sus hogares sin poder acceder a la Educación Sexual Integral por falta de recursos y conectividad, mientras desde el gabinete de ministras solo brindan páginas webs y números de teléfonos que demostraron ser completamente inútiles para lograr asistencia a las víctimas. A todo esto debemos sumar que el aborto clandestino no dejo de practicarse, el Ministerio de Salud no publica las estadísticas sobre embarazo adolescente hace más de dos años y solo en el 2017 más de 250 niñas eran obligadas a parir en el Chaco.

El presupuesto para erradicar la violencia de género y aplicar la ESI laica y científica, es inexistente y gran parte de ese presupuesto puede ser costeado a través del no pago de la deuda externa y el fin de los subsidios a las iglesias. Ni al gobierno ni la oposición radical-macrista les conviene esto, por eso no salieron a pedir aumento de presupuesto para casas refugios y garantía de acceso a la educación, porque todos esos partidos compartieron los escenarios de los pastores y curas en época de campaña a quienes le conviene mantener el oscurantismo en los planes de estudio. Necesitan financiar iglesias así como necesitan a las mujeres adoctrinadas sin reclamar y aceptando las violencias y el ajuste del FMI.

En este ni una menos la separación de las iglesias y el Estado, la efectiva aplicación de la ESI laica y científica, urgente tratamiento del proyecto de la Interrupción Voluntaria del Embarazo presentado por la campaña y el no pago de la deuda externa debe escucharse más que nunca.

Por todo esto levantamos la voz y salimos a luchar, realizaremos una jornada de lucha callejera y virtual en toda la provincia y en Resistencia movilizamos este miércoles a las 10h en avenida Vélez Sarsfield y avenida Las Heras.

Este 3J nos sobran los motivos para alzar la voz

Ni Una Menos, el estado es responsable.

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