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Corrientes: un peón de estancia de 84 años fue asesinado a golpes y puñaladas

Ocurrió en la localidad de Paso de los Libres.

Este fin de semana, en una quinta de un paraje rural en Paso de los Libres, provincia de Corrientes, el dueño de una estancia encontró el cuerpo de Raúl Anildo Verón, cuidador del terreno de 84 años, sobre un gran charco de sangre. El hombre había sido asesinado en la madrugada del domingo de una forma brutal y tenía golpes y cortes en todo el cuerpo.

“La escena era macabra, había cuchillos de distintas magnitudes, masas y palos con rastros de sangre”, dijo Facundo Sotelo, el fiscal de instrucción que quedó a cargo de la investigación, quien señaló en declaraciones a la prensa local que el cuerpo presentaba a simple vista “signos de una violencia inusitada”.

La autopsia realizada sobre el cuerpo de Verón, reveló que el hombre presentaba “una fractura craneal, el rostro destrozado y heridas de arma blanca en distintas partes del cuerpo”. El fiscal Sotelo explicó que la principal hipótesis sobre el crimen es que fue cometido “con intención de robo” y que la víctima, que “había cobrado un beneficio social hace pocos días”, habría intentado resistirse.

Verón, según registros comerciales consultados, no aparece registrado como jubilado o pensionado, aunque consta en sus documentos una deuda reciente del Banco de Corrientes por 46 mil pesos, quizás producto de un crédito, publica hoy Infobae.

Este martes al mediodía, 24 horas más tarde de ser identificados como autores del hecho, efectivos de la Comisaría N°1 de Paso de los Libres dio con el paradero de Adrián Gastón Fernández, de 43 años, y su hijo Gerónimo Ángel Yamil Fernández, de 22.

Según explicó el fiscal Sotelo, padre e hijo habían trabajado anteriormente en esa chacra del paraje Palmar Grande pero no residían ahí y, según investiga ahora la Justicia, luego de cometer el crimen “se fueron del lugar dejando el rastro de sangre”.

Tras el malestar, Soraire decidió mezclar leche tibia con limón y eso fue lo que le provocó los vómitos donde expulsó, según él mismo, gran parte del veneno. “Eso fue lo que me salvó, sino estaría muerto”, expresó el hombre. La víctima contó además que seis de sus perros comieron la carne y murieron, al igual que algunos zorros que consumieron los restos.

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