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Coronavirus. Políticos y médicos a cargo

¿Podemos dejar a los políticos y médicos el control de la pandemia?

Por Alfredo Zurita

El padre de la medicina social, y la patología, el médico alemán Virchow, dijo que una epidemia no es sino un fenómeno social, con algunos aspectos médicos, y ha sido citado por un prestigioso intelectual francés, que exhorta a la sociedad a resistir la pandemia de miedo conque tanto políticos como médicos pretenden controlar al virus y la ciudadanía.

Dueños de un enorme poder, que rivaliza con los políticos, los médicos hemos sido desplazados en esta pandemia por los escasos conocimientos sobre la misma, y los políticos han tomado casi totalmente el control, lo que explica que frente a la política de desescalada los políticos oficialistas se alinean en defensa de la misma, en tanto que los opositores la critican, alegando además ser anticonstitucional. Por tanto carecemos de juicios no sesgados partidariamente.

De este modo el presidente Trump ha dejado fuera de las decisiones al prestigioso CDC, el centro que encontró el virus del SIDA; el presidente Bolsonaro a sus sucesivos ministros de salud, y la OMS ha sido ridiculizada en todo el mundo, en tanto los gobiernos de todos los colores convocan a expertos amigos, para convalidar sus decisiones.

En un verdadero sincericidio uno de los subsecretarios de salud de la provincia de Buenos Aires, prestigioso sanitarista, declara que desde el punto de vista epidemiológico deberían volver a fase 1, pero por razones políticas han optado por fase 3, negociando con la ciudad de Buenos Aires, en tanto otros políticos dicen haber adoptado medidas sobre mejora de indicadores, contradiciendo los mismos análisis epidemiológicos del gobierno. Sirva de ejemplo que se insiste en las reuniones familiares y sociales como principal causa de contagio, cuando el mismo Boletín Epidemiológico Nacional en su última semana sigue diciendo que es la transmisión comunitaria.

No menos importante es la guerra publicitaria y política desatada entre fabricantes de vacunas y países por la bala mágica que permitiría acabar con la epidemia, que hace temer que aunque la vacuna esté disponible mucha gente rechazara aplicársela por temor se trate de algo elaborado a las apuradas, con efectos a mediano plazo, que previsoramente las empresas solicitan a sus gobiernos no impliquen penalidades en caso de ocurrir.

En suma, es peligroso que la ciudadanía deje el control de la pandemia en manos de quienes tienen conflicto de intereses con la misma, incluyendo al subsecretario local hematólogo que dijo días pasados que la enfermedad deja inmunidad solo en 5 % de los casos, cuando la reinfección aún no ha sido documentada.

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