Salud |

Coronavirus, pánico, definiciones, optimistas y pesimistas

Todo depende del punto de las circunstancias, como dijo Ortega y Gaset.

Por Alfredo Zurita

Los medios nos muestran las calles de la capital y las grandes ciudades chinas desiertas, toda la población encerrada en sus casas, saliendo solo para comprar alimentos, protegida con barbijos y anteojos, pese al bajísimo riesgo de contagio que anuncian las autoridades, de las cuales la población desconfía, y en todo el mundo se mira con desconfianza a los chinos, y en algunos casos se les prohíbe ingresar a otros países.

Los chinos reemplazan ahora a los judíos como chivos emisarios responsables de la epidemia, un clásico del pasado, cuando las epidemias de peste y cólera causaban matanzas de judíos, de los que se decía eran responsables.

Por casualidad, o no, Netflix esta pasando una película documental laureada con un Oscar producida por el ex presidente Obama, “American Factory”, que atiza el sentimiento antichino, relatando la historia de una fábrica de autos de Ohio, fundida, que es revitalizada por el mayor fabricante de parabrisas del mundo, chino, que comienza a explotar a los obreros yanquis mediante un gerenciamiento despótico, que los trabajadores aceptan, incluso cobrando menos que en sus anteriores empleos, porque no hay otras fuentes de trabajo disponibles, y también la prohibición de la empresa de sindicalizarse.

Luego que la trata de negros fue prohibida, los chinos los reemplazaron como mano de obra barata que aceptaba trabajar en condiciones semiesclavas, y por millones fueron importados a todos los países que necesitaban esto, los Estados Unidos entre ellos, de modo que quizás ahora se esté cumpliendo aquella canción que pide que algún día la tortilla se vuelva, que los pobres coman pan, y los ricos otra cosa.

Obras maestras de la literatura han descripto bien la secuencia del miedo en las epidemias, en principio las autoridades niegan la epidemia, diciendo que es solo un brote, o que el riesgo es muy lejano, y luego cuando los hechos los desmienten se desata el pánico, y se desconfía hasta de parientes y vecinos, hasta que se puede canalizar el miedo hacia un chivo expiatorio. En el caso de Wuhan se echo a todos los altos cargos del partido comunista, a los que se culpa de mal manejo de la epidemia.

La cuarentena de una gran ciudad, hecho inédito hasta el presente, no se sabe si será efectiva pero sin duda contribuye a aumentar la idea de que estamos ante un gran catástrofe, como la califica el mismo director de la OMS, que desde ayer ha reunido en Ginebra a 400 científicos para acordar que puede hacerse, y como juntar varios cientos de millones de dólares para financiar las medidas necesarias, incluyendo subsidiar a empresas farmacéuticas para que traten de producir una vacuna.

En tanto un cambio de definición de caso aumentó súbitamente el número de casos, ahora se considerara caso de coronavirus toda neumonía, sin esperar la prueba de laboratorio, más lenta y complicada. Inevitablemente recuerda la polémica del 2009 entre la ministra provincial de salud y la oposición sobre la epidemia de dengue, ella usaba definición de caso de laboratorio, y la oposición clínica, recomendada en caso de epidemias. La diferencia entre 15 casos y 5.000.

En tanto que el considerado mayor experto en la enfermedad, un anciano chino, cree que la declinación de la epidemia está próxima, el director general de la OMS ve las cosas de manera pesimista, lo que puede explicarse porque el anciano hace tiempo que está jubilado, y no arriesga nada si se equivoca, en tanto que el director espera ser reelecto, si la epidemia no cede, siempre podrá decir que él lo anticipó, y si afloja, que se debe a la acción de la OMS

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