Salud |

Coronavirus. Martin Fierro en la Pandemia

Por Alfredo Zurita

Hacete amigo del juez, no le des que quejarse, que siempre es gueno tener, palenque ande ir a rascarse

Este consejo del viejo Vizcacha fue lo primero que me vino a la mente cuando leí la noticia de que se aumentaban 104 % los aranceles a los prestadores del INSSEP, para evitar el cobro de plus, así como otras prebendas, extensivas a los profesionales empleados por el estado.

Nada tan importante como los médicos en tiempos de pandemia, así que podría adaptarse la estrofa de la siguiente manera

Hacete amigo del dotor, no le des de que quejarse, y paga el plus sin protestar, porque su respirador, tu vida puede salvar.

Pensar en erradicar el plus es tan ilusorio como promesas gubernamentales anteriores de erradicar el dengue, o el Chagas, o reducir la pandemia de enfermedades crónicas, ellas porque obedecen a razones biológicas y culturales, y el plus porque el arancel uniforme corresponde a situaciones de mercado de pago por acto médico y libre elección, que ya han sido superadas porque ningún país, por rico que sea, puede costearlas, pero que una población tan medicalizada como la argentina resistiría abandonar por ser la más satisfactoria para el paciente, y la más rentable para los prestadores, sobre todo aquellos que disponen de capital suficiente para comprar tecnología compleja, la más rentable, así como para la industria que la produce, y estimula su uso mediante publicidad encubierta intensiva.

La escasa capacidad regulatoria estatal sobre el mercado privado de la salud, que no fija límites a la oferta de servicios, cosa que no hace ningún país desarrollado, y el uso clientelar de los servicios públicos que se expande sin atender a razones de calidad y eficiencia forman parte del problema.

La proliferación incontrolada de carreras de medicina, sin adecuado control de calidad, produce miríadas de profesionales, que ante la saturación del mercado, optan por la su especialización buscando un nicho más rentable que el simple ejercicio general de la medicina, iatrogénico para la población cuando toda la atención disponible es especializada, y es el paciente quien decide quién es el especialista que necesita, y no un médico. Haciendo un parangón seria como enfrentar un juicio sin un abogado defensor.

Sectorizado por nivel socioeconómico, el anárquico sistema de salud argentino, enfrenta problemas de financiación, aun en las prepagas más vip, porque los pacientes rehúyen la atención ante el riesgo de contagio, y los costos imprevistos superan los cobros habituales, lo que obliga al estado a socorrerlo mediante pagos adicionales por pacientes Covid.

Como cualquier sector social los profesionales de la salud peleamos por aumentar la tajada del producto social, con diversas banderas, como lo hacen todos los demás, y para ello recurrimos a diversas estrategias, leyes de ejercicio profesional, colegiación, integración vertical y horizontal, pero cada vez menos eficaces, lo que lleva a luchas internas, provocando el estallido de los colegios profesionales, de los cuales la sociedad de anestesia ha sido la más exitosa en todo el país, y negocia por separado sus honorarios.

Con una oferta de servicios similar a Alemania, y una economía a nivel de África, el sector se tambalea, y por algún lado se recortará, salvo que se haga una reforma estructural en la cual el sector público recupere el rol dominante que perdió hace muchos años, y el privado sea solo complementario, del mismo modo que el otrora lo era la educación privada con respecto a la pública, también en retroceso.

Por otra parte la ideología de las clases medias, que exige una atención diferencial de la que se proporciona a los pobres deberá ser considerada en el cambio, aunque la feminización de la profesión es un elemento favorable, que permitió crear sistemas públicos de salud en muchos países desarrollados.

La situación no es muy diferente a la del 2001, aunque en esa ocasión se prefirió remendar y seguir con lo mismo, por la rápida recuperación de la economía en los años siguientes, cosa que no parece muy factible ahora.

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