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Coronavirus, los tratamientos truchos y experimentales

Un problema común, pero que raramente sale a luz.

Por Alfredo Zurita

El arresto del Dr. Mulhberger por haber infringido la ley de ejercicio de la medicina, y otras, ha puesto en relieve un hecho muy conocido, que el estado controla muy poco la aplicación de esta ley, y un título de médico equivale al del agente 007.

Hace algunos años escribí a la revista dominical de un gran diario nacional advirtiendo que la publicidad de página entera del Dr Mulhberger violaba la ley de ejercicio de la medicina. Me respondieron que en caso de consecuencias legales el problema seria para al avisador, no para ellos. De todos modos dejaron de sacar el aviso.

Supongo será lo mismo para los continuos chivos de medicamentos que pasan los conductores de TV, algo que debería prohibirse, así como el expendio de medicamentos sin receta en las farmacias, en los casos que el envase dice “venta bajo receta médica”, o eventualmente capacitar a los empleados de farmacia a detectar posibles síntomas de enfermedades graves.

Los malos médicos no son tan comunes, afortunadamente, pero son difíciles de controlar, porque sus pacientes los protegen y ningún colega quiere ser “botón” denunciándolos.

La ley de ejercicio de la medicina dice que un médico solo puede aplicar a los pacientes aquellas tecnologías o medicamentos que se enseñan en las facultades de medicina, es decir que la homeopatía, la medicina orthomolecular, la medicina china, con flores de Bach, las células madre etc., son medicina ilegal, pero decirle a alguien que su ´problema no tiene tratamiento lleva a la gente a buscar solución fuera de la medicina legal, y personalmente creo que hacen bien, siempre y cuando estén claros que están fuera de la medicina científica, la de la penicilina y las vacunas, y un médico que aplica estas medicinas ilegales cubriéndolas con su título es sencillamente un estafador. Debería retirar su chapa de médico de la entrada, y colocar en su lugar “curador con flores de Bach”, o lo que fuera.

Si lo hiciera no vendría nadie me dicen algunos colegas dedicados a esas medicinas, el negocio es que crean que son científicas, al igual que los antibióticos y los antidiabéticos.

Claro es que en los últimos años, vía posgrados arancelados, muchas universidades han incorporado medicinas no científicas, de los cuales el caso más conocido fue el posgrado en homeopatía de la Universidad Nacional de Córdoba, desautorizado por el rectorado, cuando el epistemólogo Mario Bunge preguntó si esa universidad quería volver al siglo 19.

Hace un par de años un estudiante de la Universidad de Barcelona pregunto porqué la universidad dictaba un posgrado en homeopatía, disciplina sin base científica alguna. Analizada la pregunta la universidad eliminó ese posgrado, y lo mismo hicieron después otras universidades españolas, aunque los medicamentos seguirán siendo indicados por los medicos homeópatas porque muchos pacientes creen que les hace bien, lo que dicen los pacientes del Dr. Mulhberger

Un gran problema para el médico recién graduado es que la mayoría de los pacientes le llegan con problemas que nunca le mostraron en la facultad, el nene que no quiere comer, la mujer que se queja de sus tetas caídas, el hombre angustiado porque no tiene trabajo, la mujer golpeada, etc. y para eso comienza a improvisar tratamientos, incluyendo entre ellos los placebos, medicamentos inofensivos, pero que pueden mejorar muchos síntomas. Ello significa que muchos planes de estudio de medicina deberían ser revisados, para incluir los problemas por los que la gente consulta, y no solo las enfermedades.

En estos días se están ensayando en pacientes múltiples medicamentos para tratar casos graves de coronavirus en forma experimental, lo cual plantea problemas éticos y legales, por lo que debe contarse con autorizaciones especiales, incluyendo que el paciente lo sepa.

Hace poco más de una década hubo un escándalo en un hospital de Buenos Aires, un paciente falleció por aplicarle una droga experimental, y la justicia llevó a cabo una indagación que mostró había muchas investigaciones no autorizadas en curso, generalmente pagadas por multinacionales de medicamentos, eso llevo a ajustar los controles, pero basta entrar por internet a la ANMAT, para ver que hay cientos de estudios experimentales de medicamentos en curso, generalmente en grandes hospitales públicos y privados de Buenos Aires, pero también algunos del interior.

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